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martes, 15 de septiembre de 2009

Un día II

Un día me cansé, me cansé yo, te cansaste vos, nos cansamos todos. Estábamos hartos, la situación no se soportaba, éramos una población encerrada, perseguida, temerosa, el gobierno no dejaba pensar, mucho menos hablar y a nadie se le ocurría intentar una crítica en voz alta. No se podía ser opositor sin ser perseguido, no se podía ser perseguido sin ser atrapado y nadie lograba ser atrapado y no sufrir hasta las ganas de morir, claro esta que la mayoría no sobrevivió al calvario que esta gente “derecha y humana” le hizo sufrir.
Por todo esto y más, fue que un día la gente se cansó y salió con la pretenciosa idea de recuperar la facultad de pensar, lo hizo tímidamente, los años de encierro y terror habían echo de las personas sombras de lo que habían sido. Se vislumbraba el final de un periodo escuro y se teñía de esperanza lo que un día fue dolor.
Pero nuestro pueblo nació para padecer toda su vida tanto de su propia negligencia como de la de quienes nos gobiernan. Nuestro pueblo volvió a ser engañado a causa de su propia credulidad, exitismo y egoísmo. Escuchamos todos atentos, aquel discurso retorico que anunciaba la anhelada recuperación de las Islas Malvinas…
Nos quedamos afónicos de vivar la feliz noticia, ni un instante nos detuvimos a pensar que estábamos mandando niños a luchar con gigantes, nunca nos dimos cuenta que volvíamos a ser usados, manoseados, que volvíamos a ser cómplices de una clase dirigente que no perseguía mas que el solo interés de salir del agua aunque para eso tuviera que hundir el país y pararse sobre él.
Un día quisimos cambiar la historia, pensamos que todo estaba podrido ¡Pensamos! Un día elegimos ser actores y no solo espectadores, pero como siempre pasa en estos casos, volvimos a ser la mascota que mueve la cola y se relame ante la promesa de unas migas del amo. Dejamos morir a cientos de chicos, a los que hoy habría que sacarlos de la play, o el facebook o el fotolog, sí, así pequeños eran y así pequeños quedaron, porque un pueblo inmaduro, una patria indiferente y un gobierno nefasto no los dejaron seguir creciendo y terminar de vivir…

miércoles, 13 de mayo de 2009

Frases II

“Todos somos libres e iguales, pero la propiedad privada es sagrada e inmutable”, máxima liberal pronunciada vaya uno a saber porque burgués en medio de la Revolución Francesa. Esta frase llama a mi reflexión por el motivo de encontrar en ella una gran contradicción que considero inherente al sistema actual. Al releerla me pregunto: ¿Dónde esta la igualdad cuando algunos nacen extremadamente ricos y otros extremadamente pobres? Ya lo dijo Durkheim, quien es un poco el padre del régimen actual: “mientras haya ricos y pobres de nacimiento no puede haber contrato justo ni distribución justa de los bienes sociales”, si no hay justicia social mucho menos podemos hablar de igualdad.
Vivimos en una sociedad en la cual la igualdad y la libertad se citan constantemente como los valores por antonomasia, sin embargo la libertad individual tiene límites estrictos, estos están delimitados por la libertad del otro, por lo tanto la igualdad excluye en muchos momentos la libertad, al mismo tiempo la igualdad se limita a si misma por la existencia de la propiedad privada, lo que genera un circulo vicioso donde los valores sociales se contradicen mutuamente y asimismo lejos de excluirse se potencian, vivimos inmersos en un sistema signado por la paradoja, en una sociedad que se basa en el individualismo metódico, yo me pregunto: ¿en que parte de individualismo metódico entra la palabra sociedad?
La frase hoy citada me lleva a hacerme muchas preguntas para las cuales tengo muy pocas respuestas, solo reflexiones en el aire sin un hilo conductor muy bien definido, dejo expuestas mis dudas y sensaciones, yo creo que la “democracia liberal” es una gran mentira, ya que, el valor principal del primer termino es la igualdad mientras que el del segundo es la libertad, pero una libertad acotada únicamente a lo material, donde todos tenemos la posibilidad virtual de acceder a cualquier cosa, mientras que muy pocos cuentan con las posibilidades reales de hacerlo…

miércoles, 15 de abril de 2009

Los buenos mueren VII

Estamos en Higuera, un pequeño pueblito de Bolivia, el 9 de octubre de 1967 allí, en una tienda de combate se encuentra tendido y con las piernas destrozadas un prisionero que ayer fue capturado en la Quebrada de Yuro, hace muchos años que la CIA persigue a este hombre, a este guerrillero, a este símbolo. Una y otra vez los había burlado y vencido, una y otra vez había triunfado sin otra arma que su ideología. Pero ayer no había podido, un complot, una traición y una ráfaga de metralla le habían destrozado las piernas y lo habían dejado indefenso.
El Che Guevara yacía en la tienda esperando su hora, por fin llegó Mario Terán, soldado encargado de terminar con su vida, “usted ha venido a matarme” dijo el Che al verlo entrar, al ver en el rostro del soldado duda y temor por lo que estaba a punto de hacer lo miro fijo, inflo el pecho y le dijo “¡Póngase sereno y apunte bien! ¡Va a matar a un hombre!” sus últimas palabras quedarían por siempre resonando en la cabeza de Terán.
Con su muerte el mundo perdió grandeza, encanto y convicción, aquella ametralladora que le asesto el golpe final acabó con la vida de un hombre que había echo historia, alguien que amaba a la gente y por eso odiaba a las cosas, un tipo sencillo y humilde que nunca había dudado en dar una mano al prójimo, en alzarse contra la injusticia y trabajar mas que nadie, durante su estadía en la Cuba comunista siempre había sido el primero en llegar a las cañas azucareras y el último en irse. Por su humildad, grandeza y carisma había sabido ganarse el amor de hombres, mujeres, niños y perros, el no hacia diferencias y siempre actuó de acuerdo a sus ideales y convicciones. Hoy se nos fue, dejo en el corazón de muchos un vacio inmenso y un dolor terrible, hoy se marcho unos de los últimos valientes capaces de morir luchando en contra de lo que creen que es injusto, solo su recuerdo quedara en nosotros, y sus frases, porque su voz nunca pudo ser silenciada: “Si no existe la organización, las ideas, después del primer momento de impulso, van perdiendo eficacia.”; “Ha pasado un camión del ejército, el mismo de ayer, en la parte de atrás dos soldaditos envueltos en una manta. No he tenido el valor de dispararles ni he tenido suficientes reflejos para capturarlos.”; “Déjeme decirle, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor.” Estas son solo algunas de sus muchas palabras en las que se dirigió a los pueblos, en ellas se reflejan sus valores.
Antes de marcharse de Cuba les escribió una carta de despedida a sus hijos, el Che presentía que aquel seria su último viaje, al final de la carta decía: “…y sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario.”
Por esas paradojas del destino, de la vida y de la muerte, la imagen de este revolucionario anticapitalista se convertirá en una de las figuras mas comerciales del mundo, porque así es este sistema, no tiene principios y hace de la muerte de su más acérrimo enemigo un negocio redondo, así funciona hoy el mundo, de la injusticia se alimenta y ya no quedan buenos por morir, nos queda resignarnos o luchar y la mayoría opta por la primera...

miércoles, 11 de marzo de 2009

Frases I

Una nueva sección en mi blog, la primera y única creo yo que necesita presentación, en esta escribiré frases que he recopilado a lo largo de mi vida e intentare explicarlas y encontrarles un sentido, no se si mi intelecto estará a la altura, pero me sobra actitud, espero ahora sí, que este espacio se convierta en un foro de polémicas…

“Fiat iustitia et pereat mundus”, adagio latino pronunciado por Ferdinand I Emperador del Sacro imperio Romano en el siglo XVI. Esta frase significa: “Que se haga justicia y desaparezca el mundo”, la tomo en este momento porque es una pronunciación que llama considerablemente mi atención, no es una expresión sencilla de analizar, a tal punto que mas allá de su creador, nadie la ha usado mas que como una pregunta retórica: ¿se debe hacer justicia cuando está en juego la supervivencia del mundo? Solo Immanuel Kant se atrevió a recoger el guante y explicar: “ese dicho significa, en palabras llanas: la justicia debe prevalecer, aunque todos los pícaros del mundo deban morir en consecuencia”.
A mi entender, esa frase es un tanto mas abarcativa que la acotada respuesta que da el gran filosofo alemán, para mi, en este proverbio se trata un tema mucho mas delicado: “la verdad”, porque utiliza un conector que remite a que lo primero es condición necesaria y suficiente de lo segundo, es decir, que irremediablemente, si hay justicia desaparece el mundo, así como la imperfección es condición esencial para la existencia humana, también lo es la injusticia y por lo tanto la mentira. Por decantación podría aseverar que dos de los principales valores humanos, la verdad y la justicia, términos que sin lugar a dudas van de la mano, serian irrealizables en su plenitud y justamente a causa de la imperfección inherente a la condición humana. Recuerdo en este momento una frase de la que lamentablemente no tengo reminiscencia de su creador, pero decía “una paz injusta, (valor concreto), es mejor que la justicia, (valor abstracto)”
Concluyo de este pequeño análisis, que es imposible encontrar en este mundo valores absolutos, que la verdad no existe en estado puro, que la única función de una verdad es mantener oculta otra y sin duda, sin verdad no puede bajo ningún aspecto existir una justicia. Ahondaré quizá en otro momento los distintos significados, usos y abusos que se le dio y da a la verdad, hoy no quiero quitarle protagonismo a la justicia.

jueves, 5 de marzo de 2009

Un día I

Un día el país se movió y no fue a causa de un terremoto, un día la gente se levanto de sus sillas y salió a la calle y no fue por una victoria Argentina en un mundial, un día, miles de personas salieron con sus cacerolas, cacerolas sin marcas, cacerolas abolladas, gastadas y quemadas, por los largos fuegos de los muchos guisos y pucheros que habían tenido que bancarse en estos años de crisis. Con los años se dirá que fue porque le tocaron el bolsillo a la gente, que este país es individualista y nadie hace nada por el otro, pueden tener algo de ciertas esas acusaciones, pero ese día los individualistas unieron sus gritos, formaron un frente hegemónico superador de cualquier corporación, se aunaron las voces, se congregaron los reclamos y el grito fue uno solo “que se vayan todos”, fue un pedido, un deseo, una súplica que atronó contra la noche Argentina, un país no dormía, un país despertaba de un largo letargo en el que casi había dejado su vida y sin duda había perdido parte de su identidad.
El pueblo unido jamás será vencido, se escuchaba en los rincones y las vueltas de las esquinas, Plaza de mayo fue el lugar elegido por la prensa para darle mayor cobertura al hecho, allí se veía claramente la pelea desigual, se enfrentaban cacerolas contra macanas, gritos contra disparos, civiles contra uniformados, el pueblo le hacia frente a sus representantes y estos mandaban a reprimir sin miramientos, la fuerza policial avanzaba para hacer retroceder las manifestaciones y derribaba todo a su paso, 39 muertos fue el saldo trágico de aquel 19 y 20 de diciembre de 2001.
Un día el país quiso ser protagonista de su propio destino, un día la gente quiso torcer el rumbo de la historia, la clase media quiso resurgir de las cenizas, un día se hiso historia, lástima que alguna parte del “que se vayan todos” se perdió en el camino, lástima que mas allá de algún escape vergonzoso el todos termino siendo nadie o el que se vayan se convirtió en quédense, lástima que solo se cambio algo para que nada cambie, que nuevamente un país se acomodo en su cama dispuesto a dormir otra larga siesta, lástima que un día, fue solo eso… un día.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Los buenos mueren VI

Estamos en Memphis, Estados Unidos, en un balcón del Hotel Lorraine, el 4 de abril de 1968, aquí, Martin Luther King, el abanderado de la paz, se prepara para liderar nuevamente una marcha en contra de la discriminación, buscando la igualdad social, persiguiendo objetivos tan descabellados como conseguir para los negros la igualdad de acceso a las bibliotecas, los comedores y los estacionamientos, impulsando la lucha no violenta contra el racismo, se opuso a leyes discriminatorias como la que obligaba a las personas de color a ceder su asiento a personas blancas. Por sus políticas pacifistas fue merecedor del premio Nobel de la Paz, en 1964, convirtiéndose en la persona mas joven en alcanzar tal distinción.
Sus ideas claras, su personalidad humilde, su pacifismo, todo lo que el aun representa sigue vigente en algunas de sus frases mas significativas: “Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol.”; “Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos.”; “Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez concienzuda.”; “Nada se olvida más despacio que una ofensa; y nada más rápido que un favor.”; “La violencia crea más problemas sociales que los que resuelve.”; “Una nación que gasta más dinero en armamento militar que en programas sociales se acerca a la muerte espiritual.”; “Nada que un hombre haga lo envilece más que el permitirse caer tan bajo como para odiar a alguien.”; “Nuestra generación no se habrá lamentado tanto de los crímenes de los perversos, como del estremecedor silencio de los bondadosos.”
Su política de la no violencia y la desobediencia civil lo expulsó como el líder pacifista por excelencia de la historia de los Estados Unidos, para King, la violencia significa error: "La última debilidad de la violencia es que es una espiral descendente, engendrando lo mismo que busca destruir. En lugar de debilitar el mal, lo multiplica. Utilizando la violencia, vosotros podéis matar al mentiroso, pero no podréis matar la mentira, ni restablecer la verdad. Utilizando la violencia, podéis asesinar al rencoroso, pero no podréis matar el odio. De hecho, la violencia hace simplemente crecer el odio. Y esto continúa. Devolver el odio por el odio multiplicado al odio, añadiendo una oscuridad todavía más profunda que una noche sin estrellas. La oscuridad no puede esconder la oscuridad: sola la luz puede hacer esto. El odio no puede esconder el odio: solo el amor puede hacer esto..."
Hoy será la última vez que se prepare para salir a luchar por la justicia, hoy será asesinado por un enemigo que él nunca quiso ganarse, vaya paradoja, su amor por la justicia y la igualdad le valió el odio de mucha gente, gente sin duda insensata y discriminadora, esa clase de gente que sobra en el mundo y no hace falta en absoluto, un anónimo estéril hoy nos deja ese vacio amargo que se siente cuando los buenos mueren.

martes, 16 de diciembre de 2008

Los buenos mueren V

Estamos en Chinamaca, un pueblito del estado de Morelos, ubicado al sur de México, hoy 10 de abril de 1919, el pueblo esta de luto, pues a muerto su padre, su guía, su estrella, nadie entiende como, nadie quiere dar crédito a sus ojos cuando las tropas de Carranza, presidente Mexicano, pasean el cadáver de Emiliano Zapata para que todos puedan verlo, para que nadie se quede sin conocer la suerte que ha corrido su redentor.
Emiliano Zapata, “El jefe de los sin tierra”, desde hacia 10 años comandaba tropas de campesinos en el sur de México, con ellas y junto a la inconmensurable ayuda de Pancho Villa y su ejercito, habían logrado en 1915 tomar poder de gran parte de México, los andrajos habían ganado la guerra contra los encajes y en el país se formulaba la reforma agraria, se prohibían los latifundios, se nacionalizaban los ingenios azucareros, se prohibía vender o alquilar tierras y las decisiones concernientes al pueblo las tomaba este sin intermediarios ni representantes, pero no se puede estar tan cerca de Estados Unidos y tener una política tan distinta, las tropas norteamericanas fortalecieron el ejercito de Carranza y comenzaron a inclinar la balanza, avanzando hacia el sur y destruyendo todo lo que a su paso se cruzara, un solo objetivo los desvelaba y era el de dar con el hombre de la revolución, sabian que mientras él viviera sería imposible la victoria definitiva…
A traición tenía que ser, Zapata cayó en la trampa que le había tendido Jesús Guajardo, quien había logrado convencerlo que estaba de su lado y lo había dirigido hacia el rellano en el que un centenar de soldados lo esperaban para asestarle cuantos balazos fueran necesarios para acabar con su vida.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Los buenos mueren IV

Estamos en Nicaragua, el 21 de febrero de 1934, mas precisamente en el Cerro La Calavera, sobre el Camino Solo, aquí, Augusto Cesar Sandino regresa de una cena en el palacio presidencial, viene de hablar con el presidente Sacasa del creciente poder que está tomando la Guardia Nacional, comandada por Anastasio Somoza García.
Sandino, quién había creado y comandado el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua, había sido el hombre que consiguiera legar la primera derrota militar de los Estados Unidos en América Latina cuando el 1 de enero de 1933 venciera al ejercito de ocupación norteamericano. Al retirarse los “marines” Sacasa asumió la presidencia y Somoza la jefatura de la Guardia Nacional. Ese día, Sandino, exultante había exclamado “ya somos libres. No disparare un tiro mas”.
En otras oportunidades, con sus expresiones ya dejaba ver su personalidad humilde y sincera, a continuación algunas de las mas significativas: “Nosotros iremos hacie el sol de la libertad o hacia la muerte; y si morimos, nuestra causa seguirá viviendo. Otros nos seguirán.” “El hombre que de su patria no exige un palmo de tierra para su sepultura, merece ser oído, y no sólo ser oído sino también creído.” “La injusticia no tiene ninguna razón de existir en el Universo, y su nacimiento fue de la envidia y antagonismo de los hombres, antes de haber comprendido su espíritu”. “Yo no estoy dispuesto a entregar mis armas en caso de que todos lo hagan. Yo me haré morir con los pocos que me acompañan porque es preferible hacernos morir como rebeldes y no vivir como esclavos.”
Lo concreto de esta noche es que tras un rato de andar con su coche, Sandino y sus acompañantes, su padre, Gregorio, el escritor Sofonias Salvatierra y los Generales Umanzor y Estrada son detenidos por un tal Delgadillo, hombre de Somoza. Sandino, Estrada y Umanzor son llevados al monte llamado La Calavera en el campo de Larreynaga y allí, a la señal de Delgadillo, el batallón que custodiaba a los prisioneros abrió fuego matando a los tres generales. Eso ocurría a las 11 de la noche. Según testimonio de Salvatierra, al oír los disparos, Gregorio Sandino dijo: «Ya los están matando. Siempre será verdad que el que se mete a redentor, muere crucificado».
El 23 de agosto de ese año el Congreso decreta una amnistía para todos los crímenes cometidos por la Guardia Nacional y 2 años mas tarde Somoza derrocara a Sacasa y se erigirá por años como presidente de Nicaragua, siempre respondiendo a los intereses de los Estados Unidos.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Los buenos mueren III

Estamos hoy en Argentina, en Rosario, un miércoles de diciembre que no va a ser uno más en la historia de nuestro país, es 19 de diciembre de 2001, los ciudadanos desde hace varios días están saqueando supermercados a lo largo y a lo ancho de la superficie argentina, las protestas se multiplican, el gobierno tambalea, el murmullo de disconformidad sobre las medidas económicas se transformo ya en un grito pelado, las calles cantan y suenan al ritmo de las cacerolas y solo se oye un pedido “que se vayan todos”.
En medio de todo este caos, en la escuela 756 "José Serrano" del Barrio Las Flores un hombre ayuda en la cocina, se acerca la hora del almuerzo y muchos niños acuden a ese lugar a degustar, quizá, su único alimento del día. Este hombre, Claudio, “pocho”, es un militante social que desde hace 10 años ayuda a “los pibes” de los barrios carenciados, intenta sacarlos de la calle, alejarlos de la droga, acercarlos a la educación, tiene una llegada especial con los chicos, habla su idioma, trata -y en muchos casos lo consigue- de extraer a estas personas del circulo delictivo en el que mas de una vez están inmersos.
Quienes conocen a pocho aseguran que es un hombre simplemente excepcional, humilde y con las ideas claras, un trabajador, un “cristiano revolucionario”, una frase suya lo describe mas que mil adjetivos “El trabajo nos hace ascender como personas, mientras que la falta de trabajo nos incita a la violencia, a la droga, a la delincuencia.”
De repente, la calma de la cocina se ve interrumpida por el sonido de algunos disparos, inmediatamente pocho sube al techo a ver cual es el origen de los estallidos, al hacerlo, ve apostados frente a la escuela a dos policías, Esteban Velásquez y Rubén Pérez que llegaron en el móvil n.º 2270 del Comando Radioeléctrico de la ciudad de Arroyo Seco, el susto no lo calla, “¡Hijos de puta, no tiren que hay pibes comiendo!” les grita, todo lo que recibió como respuesta fue un balazo que le atravesó la tráquea y culminó con su vida, el disparo fue realizado por Esteban Velásquez, con una escopeta Itaka cargada con balas de plomo.

La de pocho Lepratti fue una de las 38 muertes que se produjeron en nuestro país a causa de la represión policial y el gatillo fácil entre el 19 y 20 de diciembre de 2001

jueves, 28 de agosto de 2008

Los buenos mueren II

Estamos en Chile, el 11 de septiembre de 1973, mas precisamente en el Palacio de la Moneda, allí dentro se encuentra Salvador Allende con unos pocos hombres, afuera, las tres ramas de las Fuerzas Armadas están bombardeando todo el perímetro del país, quieren reconquistar la Nación, terminar con este gobierno de tinte socialista y comenzar la era neoliberal presidida por Augusto Pinochet. Exigen la renuncia del presidente, tienen rodeado el Palacio, ponen un avión a disposición de Allende para que se retire del país y no vuelva.

El presidente rechaza la oferta, siempre había creído que vale la pena morir por todo aquello sin lo cual no vale la pena vivir, consigue comunicarse con Radio Magallanes y así proclamar su último discurso, le habla por última vez al pueblo chileno: “yo no voy a renunciar […] Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad al pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que hemos entregado a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.”

“Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz ya no llegará a ustedes. No importa. La seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la Patria.”

Se encerró en el Salón Independencia y cuando su reloj Galga Coulde marcaba las 14.30 se voló la cabeza con un fusil AK-47, unos minutos mas tarde ingresó a la habitación un militar, al encontrar el cuerpo sin vida del ex presidente se comunicó con Pinochet y entregó su informe “Misión cumplida. Moneda tomada, presidente muerto”. Comienza así un periodo de casi 17 años que serian los más oscuros en la historia chilena.

miércoles, 30 de julio de 2008

Los buenos mueren I

Estamos en Buenos Aires el 25 de Marzo de 1977, Rodolfo camina con calma por la calle, en el bolsillo de su campera lleva una carta de cuatro pliegos y cinco copias de la misma, se dirige a la oficina de correo, piensa enviarle la original a la Junta Militar y las copias a diferentes medios de prensa nacionales y extranjeros, en la carta, escrita un día antes, a un año de la asunción de Massera, Videla y Agosti, hizo una especie de balance de gestión del gobierno, en ella escribe entre otras cosas, “El primer aniversario de esta Junta Militar ha motivado un balance de la acción de gobierno en documentos y discursos oficiales, donde lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades.” En esta época de silencio, temor y desconcierto, él tiene una mirada clarificadora, como si lo viera de afuera, como si no le hubieran matado una hija ni allanado la casa, como si fuera inmune al genocidio, él denuncia, él escribe, “Quince mil desaparecidos, diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados son la cifra desnuda de ese terror.” “…1.200 ejecuciones en 300 supuestos combates donde el oponente no tuvo heridos y las fuerzas a su mando no tuvieron muertos.” Muestra su valentía con acciones y no solo con palabras, no le teme a la represalia, llega a la oficina de correo y deposita en el buzón la carta y sus ejemplares, al píe de la misma y a modo de despedida había escrito: “Estas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles. “ Rodolfo Walsh. - C.I. 2845022.

Sale del lugar y emprende el regreso, a poco andar es derribado a balazos, y así se lo llevan, herido, en un viaje del que no regresará jamás.