Trago una gran bocanada de humo de su cigarrillo, lo fumo lento, lo mezclo con su angustia. Se sirvió otro trago de whisky e intento alejar aquel triste recuerdo de su cabeza. No pudo, nunca podía, las imágenes llegaban a él una y otra vez, se le repetían y lo asfixiaban con su dolor.
Veía la cara de ella, radiante, mágica, hermosa, le sonreía y le hablaba. El la escuchaba, adoraba su voz, habían aprovechado el fin de semana largo para hacerse una escapada a Córdoba, les gustaba viajar juntos, disfrutaban de su mutua compañía quizá más que cualquier otra pareja, se tenían un amor sano y profundo que los llenaba de energía. Sus ojos lo hacían sentir feliz. Su recuerdo vagaba por el comienzo del viaje y hacía un esfuerzo sobrehumano por sacarse la imagen de su mente. No podía, no quería, no sabía cómo hacer para olvidar…
La miraba y charlaban, la ruta estaba calma y el clima era ideal, la música acompañaba la conversación… Su recuerdo era tan real que hasta escuchaba su voz, casi como un sueño, casi como una pesadilla lo revivía todo una y otra vez. Estaba enloqueciendo de tristeza…
Estaba distraído con su sonrisa cuando se dio cuenta que el auto había mordido con una rueda la banquina, quiso retomar el camino con un brusco volantazo que lo cruzó de carril… fumo otra larga pitada, se le hacía insoportable seguir recordando pero le resultaba imposible dejar de hacerlo…
Ella gritó del susto, una camioneta venia a estrellarse de frente a su automóvil, intento esquivarla, clavo el freno, pero nada sirvió demasiado, la colisión era inevitable… una lágrima ganó su cara, al llegar a este momento comenzaba su desesperación, tomo un gran trago de whisky y se encendió otro cigarrillo, quería desconcentrarse para frenar el torbellino de imágenes que se sucedían…
El auto dio un vuelco, el impacto había sido muy fuerte pero había dado contra el costado del auto opuesto a él, el cinturón lo mantuvo fuertemente sujetado y cuando por fin se detuvo el vehículo abrió los ojos para ver a ella, era esa la imagen que jamás podría quitar de su mente, era esa la imagen que le destrozaba el corazón en sus recuerdos, su novia, su amor yacía sin vida a su lado por un accidente que él había provocado… recordaba la expresión de terror de su cara y sentía un frío helado que le recorría el cuerpo.
Intentó vanamente disipar sus recuerdos, pero no pudo, no quiso, se levantó a buscar más whisky, lloraba sin consuelo por el dolor de sus recuerdos, vio por la ventana del departamento la infinidad de la noche, estaba desesperado de dolor, ya no lo aguantaba, corrió y salto, en los segundos que duró la caída que lo separó de la muerte solo atinó a gritar: “perdón mi amor, ahí voy con vos”…
jueves, 9 de junio de 2011
martes, 31 de mayo de 2011
Desgarra y sangra
Doblo la esquina y apresuró el paso, corrió por las calles, sabía el sitio exacto al que se dirigía una sospecha le abrumaba la mente desde hacia tiempo y una premonición le indicaba que hoy era el día en que iba a corroborarla, cruzó la calle a gran velocidad, corto camino por la plaza, esquivo a unos pequeños en bici y oyó al pasar la maldición de la madre por su imprudencia, no se detuvo a contestar ni a pedir perdón, iba enceguecido, como caballo desbocado, sin mirar para los costados, avanzaba hacia el lugar que su corazón le decía que iba a encontrarlos.
A medida que avanzaba su bronca y temor aumentaban, no quería encontrarse con lo que iba a buscar, deseaba con lo más profundo de su ser estar equivocado. Pasó el boulevard, no espero el semáforo y zigzagueó entre los autos, escucho las bocinas y los insultos, nada lo detuvo, y probablemente de concretar sus sospechas hubiera preferido ser atropellado.
Volvió a doblar la esquina y allí estaban, ella, quién había creído el amor de su vida, por quien habría dado lo que no tenía, la mujer con quién había querido formar una familia y él, a quién creía su mejor amigo, con quién habían compartido todo desde pequeños, la persona en quién mas había confiado en sus 26 años de vida. Al verlos en el auto se le vino el mundo abajo.
Su cerebro dejó de responderle y solo actuó, abrió la puerta y lo bajó a la fuerza, lo insultó, inútiles fueron los gritos de ella, que se bajo suplicando, el se detuvo a mirarla, la miró con los ojos mas llenos de odio que se hayan conocido jamás y solo atinó a decirle “vos no te metas, no existís, ya no sos nadie”, la fuerza de sus palabras la dejó petrificada.
Después de dedicarle esa corta oración a su ahora ex novia volvió a ocuparse su ahora ex amigo, lo fulminó con la mirada, se acercó y lo golpeó con fuerza en la cara, se le tiro encima, hubiera querido dejar de golpearle, pero su cuerpo ya no respondía a su mente y solo actuaba por mandato de su corazón, hubiera querido parar, pero estaba enceguecido e invadido por una ira asesina, no paró, no pudo, no quiso, le pegó como nunca se hubiera creído capaz de pegarle a nadie, no era él, se desconocía en ese estado, solo lloraba y golpeaba hasta que su amigo dejó de moverse…
El resto de la historia la vivió en tercera persona, la policía, la ambulancia, todo lo recordaba como si se lo hubieran contado en vez de haberlo vivido. Se lo llevaron detenido, los golpes habían producido la muerte de su amigo y su declaración, días posteriores, dio origen a este relato…
A medida que avanzaba su bronca y temor aumentaban, no quería encontrarse con lo que iba a buscar, deseaba con lo más profundo de su ser estar equivocado. Pasó el boulevard, no espero el semáforo y zigzagueó entre los autos, escucho las bocinas y los insultos, nada lo detuvo, y probablemente de concretar sus sospechas hubiera preferido ser atropellado.
Volvió a doblar la esquina y allí estaban, ella, quién había creído el amor de su vida, por quien habría dado lo que no tenía, la mujer con quién había querido formar una familia y él, a quién creía su mejor amigo, con quién habían compartido todo desde pequeños, la persona en quién mas había confiado en sus 26 años de vida. Al verlos en el auto se le vino el mundo abajo.
Su cerebro dejó de responderle y solo actuó, abrió la puerta y lo bajó a la fuerza, lo insultó, inútiles fueron los gritos de ella, que se bajo suplicando, el se detuvo a mirarla, la miró con los ojos mas llenos de odio que se hayan conocido jamás y solo atinó a decirle “vos no te metas, no existís, ya no sos nadie”, la fuerza de sus palabras la dejó petrificada.
Después de dedicarle esa corta oración a su ahora ex novia volvió a ocuparse su ahora ex amigo, lo fulminó con la mirada, se acercó y lo golpeó con fuerza en la cara, se le tiro encima, hubiera querido dejar de golpearle, pero su cuerpo ya no respondía a su mente y solo actuaba por mandato de su corazón, hubiera querido parar, pero estaba enceguecido e invadido por una ira asesina, no paró, no pudo, no quiso, le pegó como nunca se hubiera creído capaz de pegarle a nadie, no era él, se desconocía en ese estado, solo lloraba y golpeaba hasta que su amigo dejó de moverse…
El resto de la historia la vivió en tercera persona, la policía, la ambulancia, todo lo recordaba como si se lo hubieran contado en vez de haberlo vivido. Se lo llevaron detenido, los golpes habían producido la muerte de su amigo y su declaración, días posteriores, dio origen a este relato…
martes, 10 de mayo de 2011
Atado a mi mente
Encerrado, así me siento, oprimido, deprimido, torturado por mis propios pensamientos, por mis dudas, por mis miedos. Encerrado, alterado, desesperado. Busco a tientas una explicación lógica para esta sensación de agobio mental, para tantos temores fundados solamente en mi falta de confianza.
Miro para atrás y cuento en centenas mis fracasos, miro hacia adelante y no encuentro un motivo para pensar que puedo cambiar en mi futuro lo que fui en mi pasado. Me siento igual a ayer, pero se que puedo empeorar. Me desespera el paso del tiempo y mi quietud. Encerrado, así me siento, oprimido, deprimido por el paso de los años. Los días se suceden en mi vida y no encuentro bien que hacer con ellos, ya no vivo, apenas sobrevivo a las grises jornadas en las que padezco mi existir.
No es fácil vivir con la certeza de nunca alcanzar la gloria, por eso albergo la esperanza mágica de encontrar el rumbo en algún momento iluminado por la divinidad. Me aferro a pequeñas señales que me hacen sentir que puedo llegar a un objetivo, aunque no sea demasiado complejo. Es que aprendí de los pájaros que se empieza volando bajito antes de dominar los cielos.
Y si bien es cierto que me siento encerrado, oprimido, deprimido y desesperado, se también que mis ataduras son mentales, nada externo me ata al fracaso, soy yo mi peor enemigo, quien no supo cómo o por donde encontrar la forma de superar los escollos. Soy yo quien cae ante el primer tropiezo sin oponer resistencia. Soy yo quien no sabe esperar el avance lento. Me siento perdido si no veo resultados instantáneos, quiero ir más rápido que el tiempo y termino por frústrame casi antes de comenzar.
“Hay que tener paciencia” me dijo una chica de ojos lindos, tan simple como cierto, hay que tener paciencia, pero no quedarse quieto. En la confusión de esos dos conceptos esta mi encierro. En sentir que las cosas que no son ya no van a ser nunca. La vida es un aprendizaje continuo y mi problema es que no encuentro que hacer con mis experiencias, me quedo en la derrota, no se esperar sin desesperar, no se buscar y no encontrar, me frustro rápido y tengo miedo, mucho miedo, que no pueda cambiar mi destino…
Miro para atrás y cuento en centenas mis fracasos, miro hacia adelante y no encuentro un motivo para pensar que puedo cambiar en mi futuro lo que fui en mi pasado. Me siento igual a ayer, pero se que puedo empeorar. Me desespera el paso del tiempo y mi quietud. Encerrado, así me siento, oprimido, deprimido por el paso de los años. Los días se suceden en mi vida y no encuentro bien que hacer con ellos, ya no vivo, apenas sobrevivo a las grises jornadas en las que padezco mi existir.
No es fácil vivir con la certeza de nunca alcanzar la gloria, por eso albergo la esperanza mágica de encontrar el rumbo en algún momento iluminado por la divinidad. Me aferro a pequeñas señales que me hacen sentir que puedo llegar a un objetivo, aunque no sea demasiado complejo. Es que aprendí de los pájaros que se empieza volando bajito antes de dominar los cielos.
Y si bien es cierto que me siento encerrado, oprimido, deprimido y desesperado, se también que mis ataduras son mentales, nada externo me ata al fracaso, soy yo mi peor enemigo, quien no supo cómo o por donde encontrar la forma de superar los escollos. Soy yo quien cae ante el primer tropiezo sin oponer resistencia. Soy yo quien no sabe esperar el avance lento. Me siento perdido si no veo resultados instantáneos, quiero ir más rápido que el tiempo y termino por frústrame casi antes de comenzar.
“Hay que tener paciencia” me dijo una chica de ojos lindos, tan simple como cierto, hay que tener paciencia, pero no quedarse quieto. En la confusión de esos dos conceptos esta mi encierro. En sentir que las cosas que no son ya no van a ser nunca. La vida es un aprendizaje continuo y mi problema es que no encuentro que hacer con mis experiencias, me quedo en la derrota, no se esperar sin desesperar, no se buscar y no encontrar, me frustro rápido y tengo miedo, mucho miedo, que no pueda cambiar mi destino…
sábado, 9 de abril de 2011
Amanecer romántico
Abrí los ojos y allí estaba, me miraba desde lo profundo de la oscuridad, sus ojos destellaban el fulgor romántico de su amor, sonreía, se la veía feliz observándome en la penumbra. Abrí los ojos y allí estaba hermosa, radiante, iluminando el cuarto con su presencia, su mirada puesta en la mía generaba una conexión que me dejaba fascinado, podría haber pasado horas mirándola, amaba contemplar su perfección, desaparecían las dudas y los temores con solo tenerla cerca.
Estaba maravillado, todo en ella me parecía extraordinario, me hacía sentir el rey del mundo, simplemente porque ella era mi reina y por sobre todo, porque ella era mi mundo.
Abrí los ojos y allí estaba, tan perfecta que parecía un espejismo, mi corazón se llenó de amor al verla, estaba encantado con su sonrisa, la miré unos segundos para sentirla real, estire mi mano para acariciar su rostro, me levante para poder abrazarla.
No pude, su imagen desapareció en cuanto me incorporé, se esfumó como la niebla, desapareció de un soplido y allí quede yo, triste, en la cama, abrazando a mi soledad y esperando el milagro divino de su regreso…
Estaba maravillado, todo en ella me parecía extraordinario, me hacía sentir el rey del mundo, simplemente porque ella era mi reina y por sobre todo, porque ella era mi mundo.
Abrí los ojos y allí estaba, tan perfecta que parecía un espejismo, mi corazón se llenó de amor al verla, estaba encantado con su sonrisa, la miré unos segundos para sentirla real, estire mi mano para acariciar su rostro, me levante para poder abrazarla.
No pude, su imagen desapareció en cuanto me incorporé, se esfumó como la niebla, desapareció de un soplido y allí quede yo, triste, en la cama, abrazando a mi soledad y esperando el milagro divino de su regreso…
jueves, 20 de enero de 2011
Las palabras hacen las cosas
Caminaba sin pensar demasiado en nada importante, le entretenía el silencio de la noche. Descubría una nueva ciudad en la ciudad de siempre, más calma, más silenciosa, mas linda pero a la vez mas ajena.
En eso vagaban sus reflexiones cuando pasó frente al mural de la plaza, la leyenda iluminada se erigía imponente, “El hombre es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras,” leyó. El proverbio árabe quedó retumbando en su cabeza, una serie de pensamientos se agolpó en su mente y le costaba encadenarlos.
“Las palabras” se repitió en voz alta, “que cosa extraordinaria”, recordó el a Pablo Neruda cuando decía, “Todo está en la palabra... Una idea entera se cambia porque una palabra se trasladó de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció...”
Siempre lo había atrapado el lenguaje, pero sabía que era un tema que lo excedía por completo, se sentó en un banco intentando acomodar sus pensamientos. Recordó pasajes de “Las palabras y las cosas” de Michel Foucault, trató de buscar en su memoria algo que le sirviera para ese momento de desconcierto intelectual pero nada útil halló en ella.
Pensó en su escepticismo a las palabras. Siempre había sido de la idea de creer en las intenciones que tienen las palabras, no en las palabras por si mismas. Los significados nunca concuerdan de manera fehaciente con lo que uno quiere decir o bien con el porque uno lo dice.
Sabía que no era fácil explicar sus reflexiones, justamente porque no le alcanzaban las palabras, a veces ni siquiera se entendía el mismo.
Otra frase le vino a la mente cuando se levantaba vencido por aquel arrebato de furia reflexiva que no había podido analizar, “solo es conciente aquello que se puede poner en palabras,” recordó.
Comenzó a caminar con esa oración en la cabeza, entendió con ella que solo las palabras son capaces de hacer entender las cosas, que no hay pensamiento que pueda explicarse sin ponerse en palabras.
Supo que las palabras tienen la extraordinaria facultad de crear el mundo y de destruirlo sin que nada pase alrededor, que a partir de ellas se puede crear realidades inexistentes y ocultar verdades reales. Entendió así el porque de buscar las intenciones y no quedarse en las palabras, porque simplemente la realidad es lo que uno quiere sin que necesariamente eso sea lo que uno dice…
En eso vagaban sus reflexiones cuando pasó frente al mural de la plaza, la leyenda iluminada se erigía imponente, “El hombre es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras,” leyó. El proverbio árabe quedó retumbando en su cabeza, una serie de pensamientos se agolpó en su mente y le costaba encadenarlos.
“Las palabras” se repitió en voz alta, “que cosa extraordinaria”, recordó el a Pablo Neruda cuando decía, “Todo está en la palabra... Una idea entera se cambia porque una palabra se trasladó de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció...”
Siempre lo había atrapado el lenguaje, pero sabía que era un tema que lo excedía por completo, se sentó en un banco intentando acomodar sus pensamientos. Recordó pasajes de “Las palabras y las cosas” de Michel Foucault, trató de buscar en su memoria algo que le sirviera para ese momento de desconcierto intelectual pero nada útil halló en ella.
Pensó en su escepticismo a las palabras. Siempre había sido de la idea de creer en las intenciones que tienen las palabras, no en las palabras por si mismas. Los significados nunca concuerdan de manera fehaciente con lo que uno quiere decir o bien con el porque uno lo dice.
Sabía que no era fácil explicar sus reflexiones, justamente porque no le alcanzaban las palabras, a veces ni siquiera se entendía el mismo.
Otra frase le vino a la mente cuando se levantaba vencido por aquel arrebato de furia reflexiva que no había podido analizar, “solo es conciente aquello que se puede poner en palabras,” recordó.
Comenzó a caminar con esa oración en la cabeza, entendió con ella que solo las palabras son capaces de hacer entender las cosas, que no hay pensamiento que pueda explicarse sin ponerse en palabras.
Supo que las palabras tienen la extraordinaria facultad de crear el mundo y de destruirlo sin que nada pase alrededor, que a partir de ellas se puede crear realidades inexistentes y ocultar verdades reales. Entendió así el porque de buscar las intenciones y no quedarse en las palabras, porque simplemente la realidad es lo que uno quiere sin que necesariamente eso sea lo que uno dice…
lunes, 10 de enero de 2011
Ella
Ella se pasea con confianza por cada uno de los lugares en los que frecuenta. No es lo que uno diría una chica linda pero tiene la extraña capacidad de disimular muy bien su fealdad. Se viste bien, tiene gracia, estilo y un carisma delicioso.
Ella es el centro de atención y de atracción de cada sitio en el que está. Nadie sabe porque ni como, pero es difícil sacarle la vista de encima.
Su pelo no tiene apariencia de estar bien cuidado, pero de igual manera tiene el peso exacto para quedar bien acomodado. Su piel morena le queda muy bien a sus ojos pardos y su nariz prominente se disimula un poco con su gran sonrisa. El resto de su cuerpo no tiene nada demasiado destacable, aunque si hay que aceptar que todo esta en el lugar que debe estar. Su forma de vestir y su actitud hace que parezca un cuerpo esbelto, su carisma y personalidad hacen que parezca la mujer ideal.
Cuando esta desnuda, queda al descubierto el engaño de su apariencia, pero en la cama se encarga de superar con creces lo que le falta a su cuerpo.
Mas de una vez la he soñado a mi lado, no soy el único, no ha habido hombre con quien hable de ella que no haya soñado con tenerla.
Las mujeres no comprenden el porque de sus encantos y los hombres estamos tan apasionados con ella que nos resulta imposible explicarlo
Casi ya no hay novia que se ponga celosa cuando su pareja detiene su andar para mirarla, es que la fuerza de la costumbre pudo más que cualquier cosa. Posee una magia extraña que embeleza a quién pase por su lado. Tiene el glorioso record de haber conquistado a cuanto hombre haya deseado, aunque sus códigos de acero le prohíben meterse en propiedad privada.
Una vez me quiso y una vez me tuvo, yo la quise siempre, pero a ella parece no importarle demasiado. No me rechaza con maldad, pero me invita cortésmente a seguir mi camino.
Es así con todos y es así como nadie puede escaparle a sus encantos, es así como cualquier hombre que la conozca alberga en sí la esperanza que en algún instante mágico en que la divinidad este de su lado consiga el regocijo de acostarse con ella y poder soltarse al placer terrenal de alcanzar la gloria de su cuerpo.
Ella es el centro de atención y de atracción de cada sitio en el que está. Nadie sabe porque ni como, pero es difícil sacarle la vista de encima.
Su pelo no tiene apariencia de estar bien cuidado, pero de igual manera tiene el peso exacto para quedar bien acomodado. Su piel morena le queda muy bien a sus ojos pardos y su nariz prominente se disimula un poco con su gran sonrisa. El resto de su cuerpo no tiene nada demasiado destacable, aunque si hay que aceptar que todo esta en el lugar que debe estar. Su forma de vestir y su actitud hace que parezca un cuerpo esbelto, su carisma y personalidad hacen que parezca la mujer ideal.
Cuando esta desnuda, queda al descubierto el engaño de su apariencia, pero en la cama se encarga de superar con creces lo que le falta a su cuerpo.
Mas de una vez la he soñado a mi lado, no soy el único, no ha habido hombre con quien hable de ella que no haya soñado con tenerla.
Las mujeres no comprenden el porque de sus encantos y los hombres estamos tan apasionados con ella que nos resulta imposible explicarlo
Casi ya no hay novia que se ponga celosa cuando su pareja detiene su andar para mirarla, es que la fuerza de la costumbre pudo más que cualquier cosa. Posee una magia extraña que embeleza a quién pase por su lado. Tiene el glorioso record de haber conquistado a cuanto hombre haya deseado, aunque sus códigos de acero le prohíben meterse en propiedad privada.
Una vez me quiso y una vez me tuvo, yo la quise siempre, pero a ella parece no importarle demasiado. No me rechaza con maldad, pero me invita cortésmente a seguir mi camino.
Es así con todos y es así como nadie puede escaparle a sus encantos, es así como cualquier hombre que la conozca alberga en sí la esperanza que en algún instante mágico en que la divinidad este de su lado consiga el regocijo de acostarse con ella y poder soltarse al placer terrenal de alcanzar la gloria de su cuerpo.
miércoles, 5 de enero de 2011
Los buenos mueren VIII
Estamos en Santiago de Chile, hoy es 16 de septiembre del año 1973. Hace ya cinco días que murió Salvador Allende y que Augusto Pinochet está llevando a cabo su macabra dictadura. Hoy el arte entero llora la muerte de uno de sus mejores y mas puros exponentes, hoy, en el Estadio de Chile fallece Víctor Jara.
Al momento del golpe de estado Víctor Jara junto con otras 600 personas, en su mayoría estudiantes de la UTE, se encuentran en la sede de dicha Universidad dispuestos a dar batalla por su líder. Una vez muerto el legítimo presidente chileno las fuerzas pinochetistas ingresan armados hasta los dientes en la facultad y se llevan prisioneros a los 600.
El 12 de Septiembre de 1973 ingresan al Estadio de Chile, allí los esperaba un oficial envalentonado por el poder y las armas, al distinguir entre el centenar de detenidos al poeta alza la voz y exige, “A ese hijo de putas me lo traen para acá y no me lo traten como señorita carajo” tras la orden el prisionero recibió un violento culatazo y quedó tendido a los pies del oficial. “Así que vos sos Víctor Jara, el cantante marxista, comunista concha de tu madre, cantor de pura mierda” le dijo antes de golpearlo una y otra vez, en la cabeza, en el cuerpo, en cada centímetro de su piel.
El cantante que había sabido llegar a los rincones del pueblo chileno con su guitarra y sus versos se retorcía en el piso, pero no perdía la sonrisa, lo cual exacerbaba más al oficial.
Edwin Dimter Bianchi, conocido como "El Príncipe", es el oficial que golpea salvajemente a Víctor Jara, sin cansancio y sin piedad durante cuatro largos días. El cantante sufre cada golpe en silencio. Se retuerce y resiste el martirio injusto de lo que le toca vivir. Vaya ironía su destino, el que había escrito entre muchas otras cosas “el amor a la justicia como instrumento del equilibrio para la dignidad del hombre”, estaba siendo humillado y avasallado por feroces golpizas.
Ya no es uno, son varios los oficiales que se ensañan con Jara, ya los brazos no alcanzan asique comienzan a darle culatazos, uno de ellos le hunde su ojo derecho. La sangre cubría completamente cuando comienzan a jugar a la ruleta rusa en su sien.
Antes de matarlo y como símbolo de la crueldad y la aberración humana que fue aquella dictadura que duró 17 años, los oficiales rompen las manos de Jara a culatazos. Aquellas manos que en pleno cautiverio y desesperación habían dejado un último verso, "Canto que mal que sales / Cuando tengo que cantar espanto / Espanto como el que vivo / Espanto como el que muero".
Luego de aquella macabra acción proceden a acribillarlo con 44 balazos que van a impactar en lo que queda de su físico.
El cuerpo fue arrojado junto al cementerio metropolitano, encontrado tres días mas tarde y enterrado casi clandestinamente por su esposa.
El 5 de diciembre del año 2009 se haría un nuevo entierro y en homenaje al gran poeta chileno se cambiaría el nombre del estadio en el que murió por el de Estadio Víctor Jara.
Fue así como una voz brillante se cayo a la fuerza, fue así como otro bueno quedó en el camino por culpa de que, por desgracia siempre terminan siendo mas fuerte los malos, resta descubrir si esto se debe a que son mas o a que simplemente están mejor organizados.
Fuentes:
Propias
Diario El Pais 5/12/2009
wikipedia
Al momento del golpe de estado Víctor Jara junto con otras 600 personas, en su mayoría estudiantes de la UTE, se encuentran en la sede de dicha Universidad dispuestos a dar batalla por su líder. Una vez muerto el legítimo presidente chileno las fuerzas pinochetistas ingresan armados hasta los dientes en la facultad y se llevan prisioneros a los 600.
El 12 de Septiembre de 1973 ingresan al Estadio de Chile, allí los esperaba un oficial envalentonado por el poder y las armas, al distinguir entre el centenar de detenidos al poeta alza la voz y exige, “A ese hijo de putas me lo traen para acá y no me lo traten como señorita carajo” tras la orden el prisionero recibió un violento culatazo y quedó tendido a los pies del oficial. “Así que vos sos Víctor Jara, el cantante marxista, comunista concha de tu madre, cantor de pura mierda” le dijo antes de golpearlo una y otra vez, en la cabeza, en el cuerpo, en cada centímetro de su piel.
El cantante que había sabido llegar a los rincones del pueblo chileno con su guitarra y sus versos se retorcía en el piso, pero no perdía la sonrisa, lo cual exacerbaba más al oficial.
Edwin Dimter Bianchi, conocido como "El Príncipe", es el oficial que golpea salvajemente a Víctor Jara, sin cansancio y sin piedad durante cuatro largos días. El cantante sufre cada golpe en silencio. Se retuerce y resiste el martirio injusto de lo que le toca vivir. Vaya ironía su destino, el que había escrito entre muchas otras cosas “el amor a la justicia como instrumento del equilibrio para la dignidad del hombre”, estaba siendo humillado y avasallado por feroces golpizas.
Ya no es uno, son varios los oficiales que se ensañan con Jara, ya los brazos no alcanzan asique comienzan a darle culatazos, uno de ellos le hunde su ojo derecho. La sangre cubría completamente cuando comienzan a jugar a la ruleta rusa en su sien.
Antes de matarlo y como símbolo de la crueldad y la aberración humana que fue aquella dictadura que duró 17 años, los oficiales rompen las manos de Jara a culatazos. Aquellas manos que en pleno cautiverio y desesperación habían dejado un último verso, "Canto que mal que sales / Cuando tengo que cantar espanto / Espanto como el que vivo / Espanto como el que muero".
Luego de aquella macabra acción proceden a acribillarlo con 44 balazos que van a impactar en lo que queda de su físico.
El cuerpo fue arrojado junto al cementerio metropolitano, encontrado tres días mas tarde y enterrado casi clandestinamente por su esposa.
El 5 de diciembre del año 2009 se haría un nuevo entierro y en homenaje al gran poeta chileno se cambiaría el nombre del estadio en el que murió por el de Estadio Víctor Jara.
Fue así como una voz brillante se cayo a la fuerza, fue así como otro bueno quedó en el camino por culpa de que, por desgracia siempre terminan siendo mas fuerte los malos, resta descubrir si esto se debe a que son mas o a que simplemente están mejor organizados.
Fuentes:
Propias
Diario El Pais 5/12/2009
wikipedia
martes, 28 de diciembre de 2010
Carmela
Tuve la suerte de encontrarme a lo largo de mi vida con grandes personas. Tengo la suerte que muchas de ellas aún me acompañan. Un día conocí a una mujer maravillosa que por esas del destino y la fortuna se convirtió en una gran amiga. Fue ella quién un día en una charla me mostró algo que había escrito. Hoy, a continuación y sin su permiso se los presento por el simple hecho de creer que merece ser leído. Espero que disfruten como yo de esta pieza literaria cuya última oración creo una obra de arte.
Cuando la conocí a Carmela sentí que estaba delante de mi una persona muy especial, además de que tenia la habilidad de hablar al revés y caminar para atrás, había algo mas que denotaba que su paso por este mundo era todo un acontecimiento. El afortunado encuentro se produce cuando ella, entrando a un bar en reversa, colisiona conmigo en el mismo momento que estaba saliendo con mi café. A pesar del dolor de mi cuerpo por las quemaduras de esta bebida humeante, no pude menos que admirar aquella belleza etérea que el destino había plantado tan descaradamente delante de mí. Pero lo que dijo a continuación no lo olvidaría jamás por el simple hecho de formular frases tan cargadas de significado y de una manera tan sencilla: Te quemaste?! – me pregunto. No! – le dije, aunque por dentro lloraba a mares. Es que no quería asustarla, parecía tan frágil… usaba vestidos de telas vaporosas y silenciosas, no tenia en su cuerpo ni un solo collar, aro o pulsera como si no quisiera que su presencia fuera advertida, como si no quisiera ser descubierta por algún sonido, como si no quisiera ser vista. Luego de ese suceso, nos vimos varias veces… bueno, en realidad, ella me veía porque yo no la notaba hasta que ella me llamaba por mi nombre. Su manera de vestir la hacia camuflarse fácilmente con la naturaleza por eso yo insistía constantemente en juntarnos en zonas urbanizadas y no en parques… tenia tanto miedo de perderla. Finalmente decidí pedirle que se fuera a vivir conmigo porque ya no soportaba el hecho de que desapareciera a cada rato, si hubiera sabido lo que iba a pasar no se lo habría propuesto. Todo marchó sobre ruedas durante los primeros días, pero luego todo cambió. Ella se sentía observada, como si pudieran leer sus pensamientos y ver en su interior, así que como resolución opto por quedarse desnuda para que no la notaran sin saber que producía el efecto contrario con las visitas, sobre todo con mis amigos… creo que estaban preocupados por ella, la miraban con atención sin apartar los ojos de su cuerpo, motivo por el cual tengo que agradecerles porque adivine que la razón era que no querían que yo la volviera a perder. No hacia falta… pero se que lo hacían por mi. Carmela inevitablemente comenzó a transparentarse… sí, empezó a desaparecer. Su angustia era la semejante a un animal cautivo, a un ángel al cual le quitaron cruelmente sus alas lo que me hacia sufrir horriblemente también a mi porque sabia que con esta vida no era feliz. Un día entre al baño con urgencia para hacer mis necesidades (si es que me entienden) y no note que Carmelita se encontraba allí cepillando su blanca dentadura: huyó como un aura despavorida y no pude volver a encontrarla hasta una semana después cuando pronuncio tímidamente mi nombre y hablo de su necesidad de ser libre nuevamente. Notando la tristeza de sus ojos diáfanos y como temblaban sus labios, no pude menos que dejarla ir porque en el fondo de mi alma sabia que si no aceptaba esto se marcharía para siempre. A pesar de lo duro que fue en un principio la separación nos dimos cuenta con el tiempo que no podíamos vivir el uno sin el otro así que todavía nos seguimos viendo. Carmela ha vuelto a su aspecto de siempre y ya no es una sombra gélida de luna sino una brisa de verano que como tal no puedo retener sino conformarme con el alivio de su frescura…
Cuando la conocí a Carmela sentí que estaba delante de mi una persona muy especial, además de que tenia la habilidad de hablar al revés y caminar para atrás, había algo mas que denotaba que su paso por este mundo era todo un acontecimiento. El afortunado encuentro se produce cuando ella, entrando a un bar en reversa, colisiona conmigo en el mismo momento que estaba saliendo con mi café. A pesar del dolor de mi cuerpo por las quemaduras de esta bebida humeante, no pude menos que admirar aquella belleza etérea que el destino había plantado tan descaradamente delante de mí. Pero lo que dijo a continuación no lo olvidaría jamás por el simple hecho de formular frases tan cargadas de significado y de una manera tan sencilla: Te quemaste?! – me pregunto. No! – le dije, aunque por dentro lloraba a mares. Es que no quería asustarla, parecía tan frágil… usaba vestidos de telas vaporosas y silenciosas, no tenia en su cuerpo ni un solo collar, aro o pulsera como si no quisiera que su presencia fuera advertida, como si no quisiera ser descubierta por algún sonido, como si no quisiera ser vista. Luego de ese suceso, nos vimos varias veces… bueno, en realidad, ella me veía porque yo no la notaba hasta que ella me llamaba por mi nombre. Su manera de vestir la hacia camuflarse fácilmente con la naturaleza por eso yo insistía constantemente en juntarnos en zonas urbanizadas y no en parques… tenia tanto miedo de perderla. Finalmente decidí pedirle que se fuera a vivir conmigo porque ya no soportaba el hecho de que desapareciera a cada rato, si hubiera sabido lo que iba a pasar no se lo habría propuesto. Todo marchó sobre ruedas durante los primeros días, pero luego todo cambió. Ella se sentía observada, como si pudieran leer sus pensamientos y ver en su interior, así que como resolución opto por quedarse desnuda para que no la notaran sin saber que producía el efecto contrario con las visitas, sobre todo con mis amigos… creo que estaban preocupados por ella, la miraban con atención sin apartar los ojos de su cuerpo, motivo por el cual tengo que agradecerles porque adivine que la razón era que no querían que yo la volviera a perder. No hacia falta… pero se que lo hacían por mi. Carmela inevitablemente comenzó a transparentarse… sí, empezó a desaparecer. Su angustia era la semejante a un animal cautivo, a un ángel al cual le quitaron cruelmente sus alas lo que me hacia sufrir horriblemente también a mi porque sabia que con esta vida no era feliz. Un día entre al baño con urgencia para hacer mis necesidades (si es que me entienden) y no note que Carmelita se encontraba allí cepillando su blanca dentadura: huyó como un aura despavorida y no pude volver a encontrarla hasta una semana después cuando pronuncio tímidamente mi nombre y hablo de su necesidad de ser libre nuevamente. Notando la tristeza de sus ojos diáfanos y como temblaban sus labios, no pude menos que dejarla ir porque en el fondo de mi alma sabia que si no aceptaba esto se marcharía para siempre. A pesar de lo duro que fue en un principio la separación nos dimos cuenta con el tiempo que no podíamos vivir el uno sin el otro así que todavía nos seguimos viendo. Carmela ha vuelto a su aspecto de siempre y ya no es una sombra gélida de luna sino una brisa de verano que como tal no puedo retener sino conformarme con el alivio de su frescura…
jueves, 23 de diciembre de 2010
Despertar del amor
La miro, me acerco y sonrío. Mi mano se acerca a su rostro, suave la acaricio, la siento, la toco, me agarra y me sostiene. Mis labios rozan los suyos y ya no me importa mucho lo que hay alrededor.
Me mira, se acerca, sonríe. Su mano se acerca a mi rostro y suave me acaricia. Me siento volar, invadido por sentimientos tan enormes como nuevos. Busco en mi alma la frialdad que me caracteriza y solo encuentro mi corazón acelerado.
Me sorprendo mirándola, me despierta una ternura infinita, inabarcable e inexplicable. Me siento tonto y extraño, atraído por su imagen que roza la perfección en cada uno de sus rasgos, enamorado por esa sonrisa que dibuja en su rostro y hace que se sonroje cualquier postal.
Me voy de mi, dejo de ser el que fui para convertirme en el que seré, mi mente diezma sus respuestas y se entrega mansa a mi corazón, mis pensamientos pierden fluidez y fuerza avasallados por los impulsos de mi alma.
El panorama de la vida me cambia por completo cuando mis ojos se ven en los de ella, es allí cuando deseo que el resto desaparezca, porque no siento que sirva en absoluto, hoy mi mundo es su mirar y no temo en gritarlo con toda la fuerza de mi voz.
La miro, me acerco y sonrío. Intento tocarla y comienza a desvanecerse, persigo el rastro de su existencia y me desespera pensar que está yéndose, continúo mi camino en busca de los vestigios que dejo su presencia. El horror le gana a mi corazón, se nubla mi mente y me ahogo por la tristeza del amor desaparecido.
Despierto, la veo a mi lado, me sonrío y me doy cuenta por mi sueños que mi amor es aún mas grande de lo que creía antes de dormirme.
Me mira, se acerca, sonríe. Su mano se acerca a mi rostro y suave me acaricia. Me siento volar, invadido por sentimientos tan enormes como nuevos. Busco en mi alma la frialdad que me caracteriza y solo encuentro mi corazón acelerado.
Me sorprendo mirándola, me despierta una ternura infinita, inabarcable e inexplicable. Me siento tonto y extraño, atraído por su imagen que roza la perfección en cada uno de sus rasgos, enamorado por esa sonrisa que dibuja en su rostro y hace que se sonroje cualquier postal.
Me voy de mi, dejo de ser el que fui para convertirme en el que seré, mi mente diezma sus respuestas y se entrega mansa a mi corazón, mis pensamientos pierden fluidez y fuerza avasallados por los impulsos de mi alma.
El panorama de la vida me cambia por completo cuando mis ojos se ven en los de ella, es allí cuando deseo que el resto desaparezca, porque no siento que sirva en absoluto, hoy mi mundo es su mirar y no temo en gritarlo con toda la fuerza de mi voz.
La miro, me acerco y sonrío. Intento tocarla y comienza a desvanecerse, persigo el rastro de su existencia y me desespera pensar que está yéndose, continúo mi camino en busca de los vestigios que dejo su presencia. El horror le gana a mi corazón, se nubla mi mente y me ahogo por la tristeza del amor desaparecido.
Despierto, la veo a mi lado, me sonrío y me doy cuenta por mi sueños que mi amor es aún mas grande de lo que creía antes de dormirme.
jueves, 25 de noviembre de 2010
El inicio de la vida
La vida esta llena de momentos y sentimientos, de alegrías y tristezas, de esperanzas y nostalgias. El tiempo es un tren imparable que amenaza con llevarse todo lo que se cruce a su paso. Es difícil escaparse al dolor y el destierro cada vez que finaliza una etapa, se viven épocas de crisis internas en las que no se consigue armonía ni en el alma ni en la mente. Los recuerdos dibujan una sonrisa pero causan el trago amargo del temor de no volver a repetir aquellos episodios felices.
En eso se encuentra ella, cumpliendo los dieciocho años y sin saber porque no tiene ganas de festejar, pudiendo ver en su futuro nada más que su pasado. Encontrando en el fin de año una incógnita tan grande como su nostalgia…
Son momentos complicados, el fin de la escuela, el nacer de la vida. Con la secundaría termina la vida en masa. Uno ya no es lo mismo que el resto y empieza a forjar su propia historia, a elegir su camino para escribir su destino. Si bien el cambio parece brusco y grave, con el tiempo uno se da cuenta que es gradual y paulatino. El miedo al futuro no tarda en convertirse en alegría de vivir el presente, comenzar a disfrutar de otras cosas, encontrar en las diferencias el verdadero sentir de la amistad. El cariño por ahí pierde un poco de pasión y tal vez algo de histeria, pero los lazos se hacen más fuertes y resistentes al paso del tiempo.
En eso se encuentra ella, en el limbo de su historia, sintiendo el vacío de la época que esta perdiendo, con ganas de llorar que se convierten extrañamente en ganas de dormir, tal vez como una forma de demostrarle al mundo que esta enojada con él y no quiere verlo por un tiempo.
Ella, Queri, Natalia, mi hermana, hoy cumple dieciocho años generando a su alrededor un aura de cariño para todo aquel que la rodea. Es difícil no quererla si ella se propone que la quieran, es difícil no querer matarla si se propone caerte mal.
Me cuesta describir a la gente que quiero por aquello que tantas veces aseveré, “las palabras tienen esa extraña incapacidad de no poder describir los sentimientos, donde estos son muchos, aquellas no alcanzan”. Y por esto que hoy solo puedo decir que espero se le pase pronto el estado de incertidumbre actual y recomendarle que se dedique a disfrutar cada instante de acá en adelante, porque la vida si uno mira para atrás pasa sin que nos demos cuenta, porque no se vuelve a cumplir dieciocho años y es un momento para festejar, festejar que uno deja de ser uno en un montón para ser uno en unos cuantos. Festejar que se acerca un verano que probablemente esté entre los mejores de la vida, festejar que empiezan las vacaciones con amigos, la independencia, el intercambio de anécdotas, las historias compartidas y un sinfín de momentos que irán llenando el hueco vacío que hoy tiene su corazón.
A levantar la cabeza, mirar para adelante y alrededor y darse cuenta de lo hermoso que es vivir con alegría. O como dice el Indio, a vivir que son dos días, descolgado del laurel!
Y ya voy terminando mi escritura nocturna con el deseo ferviente de la felicidad eterna para Queri, porque se lo merece, porque la quiero mucho y porque sencillamente y a riesgo de enojos en mi casa, es de lo mejor que tiene la familia! Estoy seguro que va a conseguir muchos de los objetivos que se proponga, ya que tiene la fuerza y personalidad para hacerlo.
Que no decaiga Nati, hay que respirar profundo mirar al frente y demostrarle a la vida que uno está para aguantar el tirón y que no hay viento capaz de hacernos caer. No hay que tener miedo al cambio, porque cambiar es crecer y crecer está bueno.
Que tengas un muy feliz cumpleaños y una mucho mas feliz vida, te quiero mucho…
En eso se encuentra ella, cumpliendo los dieciocho años y sin saber porque no tiene ganas de festejar, pudiendo ver en su futuro nada más que su pasado. Encontrando en el fin de año una incógnita tan grande como su nostalgia…
Son momentos complicados, el fin de la escuela, el nacer de la vida. Con la secundaría termina la vida en masa. Uno ya no es lo mismo que el resto y empieza a forjar su propia historia, a elegir su camino para escribir su destino. Si bien el cambio parece brusco y grave, con el tiempo uno se da cuenta que es gradual y paulatino. El miedo al futuro no tarda en convertirse en alegría de vivir el presente, comenzar a disfrutar de otras cosas, encontrar en las diferencias el verdadero sentir de la amistad. El cariño por ahí pierde un poco de pasión y tal vez algo de histeria, pero los lazos se hacen más fuertes y resistentes al paso del tiempo.
En eso se encuentra ella, en el limbo de su historia, sintiendo el vacío de la época que esta perdiendo, con ganas de llorar que se convierten extrañamente en ganas de dormir, tal vez como una forma de demostrarle al mundo que esta enojada con él y no quiere verlo por un tiempo.
Ella, Queri, Natalia, mi hermana, hoy cumple dieciocho años generando a su alrededor un aura de cariño para todo aquel que la rodea. Es difícil no quererla si ella se propone que la quieran, es difícil no querer matarla si se propone caerte mal.
Me cuesta describir a la gente que quiero por aquello que tantas veces aseveré, “las palabras tienen esa extraña incapacidad de no poder describir los sentimientos, donde estos son muchos, aquellas no alcanzan”. Y por esto que hoy solo puedo decir que espero se le pase pronto el estado de incertidumbre actual y recomendarle que se dedique a disfrutar cada instante de acá en adelante, porque la vida si uno mira para atrás pasa sin que nos demos cuenta, porque no se vuelve a cumplir dieciocho años y es un momento para festejar, festejar que uno deja de ser uno en un montón para ser uno en unos cuantos. Festejar que se acerca un verano que probablemente esté entre los mejores de la vida, festejar que empiezan las vacaciones con amigos, la independencia, el intercambio de anécdotas, las historias compartidas y un sinfín de momentos que irán llenando el hueco vacío que hoy tiene su corazón.
A levantar la cabeza, mirar para adelante y alrededor y darse cuenta de lo hermoso que es vivir con alegría. O como dice el Indio, a vivir que son dos días, descolgado del laurel!
Y ya voy terminando mi escritura nocturna con el deseo ferviente de la felicidad eterna para Queri, porque se lo merece, porque la quiero mucho y porque sencillamente y a riesgo de enojos en mi casa, es de lo mejor que tiene la familia! Estoy seguro que va a conseguir muchos de los objetivos que se proponga, ya que tiene la fuerza y personalidad para hacerlo.
Que no decaiga Nati, hay que respirar profundo mirar al frente y demostrarle a la vida que uno está para aguantar el tirón y que no hay viento capaz de hacernos caer. No hay que tener miedo al cambio, porque cambiar es crecer y crecer está bueno.
Que tengas un muy feliz cumpleaños y una mucho mas feliz vida, te quiero mucho…
lunes, 9 de agosto de 2010
Ni un resquicio en el infinito
Y un día se dio cuenta que ya nada lo motivaba, escarbó en las inmensidades del silencio buscando un indicio de aquello que alguna vez existió y que había perdido en el hueco vacío de un lugar invisible.
La motivación esquivaba a su vida desde hacía días, años, siglos quizás, no recordaba el tiempo que hacia que se encontraba sumido en esa quietud mental, no encontraba en su memoria fragmentos de los tiempos felices que sabía había vivido en épocas que a esta altura parecían remotos.
Un día se dio cuenta que ya nada le encantaba, se había dejado llevar por placeres mundanos, lo había engatusado el lujo y la comodidad y había sucumbido en la oscura soledad de un sistema que nada le ofrecía mas allá del dinero.
Todo en el era un prototipo de hombre moderno, sus hábitos, sus formas, sus expresiones. Se mostraba seguro y feliz para un mundo que por momentos lo veía como un triunfador. Su apariencia no tenía reflejo en su interior, oscuro, vacío, solitario.
Y un día se dio cuenta que nada lo motivaba, el sol se apagó dentro suyo y no encontró la perilla que encendería nuevamente la luz. A tientas intentó encontrar el camino que lo llevara a la alegría que sabía alguna vez había tenido, pero ya nunca halló el camino de regreso. Se hundió en sus propias banalidades y no le quedó más que padecer el peso de los días venideros. Supo que ya nunca encontraría la forma de volver a aquel idealismo de juventud, a aquellas risas frescas de adolescente. Se había encerrado en un círculo vicioso que no tenía puerta de emergencia.
Se había condenado un día y para siempre a existir en un mundo en el que la compañía no llena la soledad, porque la belleza está en un papel y no en una mirada…
La motivación esquivaba a su vida desde hacía días, años, siglos quizás, no recordaba el tiempo que hacia que se encontraba sumido en esa quietud mental, no encontraba en su memoria fragmentos de los tiempos felices que sabía había vivido en épocas que a esta altura parecían remotos.
Un día se dio cuenta que ya nada le encantaba, se había dejado llevar por placeres mundanos, lo había engatusado el lujo y la comodidad y había sucumbido en la oscura soledad de un sistema que nada le ofrecía mas allá del dinero.
Todo en el era un prototipo de hombre moderno, sus hábitos, sus formas, sus expresiones. Se mostraba seguro y feliz para un mundo que por momentos lo veía como un triunfador. Su apariencia no tenía reflejo en su interior, oscuro, vacío, solitario.
Y un día se dio cuenta que nada lo motivaba, el sol se apagó dentro suyo y no encontró la perilla que encendería nuevamente la luz. A tientas intentó encontrar el camino que lo llevara a la alegría que sabía alguna vez había tenido, pero ya nunca halló el camino de regreso. Se hundió en sus propias banalidades y no le quedó más que padecer el peso de los días venideros. Supo que ya nunca encontraría la forma de volver a aquel idealismo de juventud, a aquellas risas frescas de adolescente. Se había encerrado en un círculo vicioso que no tenía puerta de emergencia.
Se había condenado un día y para siempre a existir en un mundo en el que la compañía no llena la soledad, porque la belleza está en un papel y no en una mirada…
martes, 8 de junio de 2010
Delirios
Movió el dial de la radio, despacio, muy despacio giró aquella maldita rueda que jamás conseguía ubicar en el lugar exacto. El temido ruido de la interferencia inundó la habitación, salió del parlante con la potencia de una turba iracunda de fieras salvajes, su mente dejo de responderle, cayó al suelo hipnotizado por aquel ruido infernal y el delirio le ganó a la razón…
Cerró los ojos con fuerza, giró sin sentido en el suelo y de su mente comenzaron a escapar como flashes imágenes escondidas en los más recónditos lugares de su sistema psíquico… era chiquito, muy chiquito, su manito se extendía buscando un helado que jamás alcanzaba, alguien se lo alejaba, se estiraba hasta el límite de lo probable hasta que por fin conseguía el objetivo de obtener el objeto deseado, una vez en su mano ya no era un helado, era un cuchillo filoso que amenazaba con cortarle alguna parte de su cuerpo, lo soltó y empezó a correr…
Corría atormentado hacía ningún lugar un perro con una cara muy familiar lo perseguía, quería atraparlo, matarlo, morderlo. No conseguía descifrar de quién era la cara de su perseguidor, el susto no lo dejaba pensar…
Aceleró su marcha y miró para atrás, ya no había nada, ya no había nadie. Se vio de golpe en la orilla de un lago, el reflejo de su rostro en el agua le devolvió una cara juvenil. Los granos de su cara reflejaban su adolescencia. Miró del otro lado del agua el auto que su padre había sabido tener, se dio cuenta que el lugar era aquel del accidente. Se tiró desesperado creyendo que quizás si evitaba que tome la curva a toda velocidad podía con ello evitar el destino fatal que le había deparado. Nadaba lo más rápido que podía. De golpe algo lo tomaba de los tobillos y le impedía avanzar. Lucho contra la fuerza invisible que lo retenía, apretó los dientes y prosiguió su marcha. Al llegar del otro lado se encontró de golpe en la sala velatoria…
Un lágrima gruesa apareció en su rostro, volvió a sentir el vacio de la pérdida. Salió a la calle, hizo dos pasos y miro para atrás, allí estaba ella, radiante, hermosa, cantando con una dulzura infinita “Let it be”, sus problemas se desvanecían en su voz. Todo había desaparecido, la tierra se había esfumado bajo sus píes y solo existían ella y su voz. Su voz de ángel cada vez se iba escuchando mas lejana, mas distante, ella como todo se iba esfumando hasta desaparecer y de nuevo solo, sin nada ni nadie en que apoyarse.
Comenzó a caer, caía sin remedio y sin consuelo. Sabía que en un momento se encontraría con el suelo y el golpe iba a doler quizás mas de lo que él fuera capaz de soportar. Esperó un impacto que nunca llegó, buscó un milagro que nunca encontró y allí se quedó, solo y flotando en la inmensidad, lindante al abismo, distante del infierno, esquivo al paraíso. Allí pasaría la eternidad vagando por la intrascendencia eterna a que lo había llevado su vida terrenal.
Su cuerpo fue, la tarde siguiente, encontrado por el dueño de la pensión que habitaba junto a una radio sin pilas. El informe del forense estableció que había sufrido una convulsión proseguida por un paro cardíaco. Nadie lloró su muerte, nadie siquiera se detuvo a pensar en que la vida de un pobre hombre había llegado a su fin en el frío piso de una húmeda pensión…
Cerró los ojos con fuerza, giró sin sentido en el suelo y de su mente comenzaron a escapar como flashes imágenes escondidas en los más recónditos lugares de su sistema psíquico… era chiquito, muy chiquito, su manito se extendía buscando un helado que jamás alcanzaba, alguien se lo alejaba, se estiraba hasta el límite de lo probable hasta que por fin conseguía el objetivo de obtener el objeto deseado, una vez en su mano ya no era un helado, era un cuchillo filoso que amenazaba con cortarle alguna parte de su cuerpo, lo soltó y empezó a correr…
Corría atormentado hacía ningún lugar un perro con una cara muy familiar lo perseguía, quería atraparlo, matarlo, morderlo. No conseguía descifrar de quién era la cara de su perseguidor, el susto no lo dejaba pensar…
Aceleró su marcha y miró para atrás, ya no había nada, ya no había nadie. Se vio de golpe en la orilla de un lago, el reflejo de su rostro en el agua le devolvió una cara juvenil. Los granos de su cara reflejaban su adolescencia. Miró del otro lado del agua el auto que su padre había sabido tener, se dio cuenta que el lugar era aquel del accidente. Se tiró desesperado creyendo que quizás si evitaba que tome la curva a toda velocidad podía con ello evitar el destino fatal que le había deparado. Nadaba lo más rápido que podía. De golpe algo lo tomaba de los tobillos y le impedía avanzar. Lucho contra la fuerza invisible que lo retenía, apretó los dientes y prosiguió su marcha. Al llegar del otro lado se encontró de golpe en la sala velatoria…
Un lágrima gruesa apareció en su rostro, volvió a sentir el vacio de la pérdida. Salió a la calle, hizo dos pasos y miro para atrás, allí estaba ella, radiante, hermosa, cantando con una dulzura infinita “Let it be”, sus problemas se desvanecían en su voz. Todo había desaparecido, la tierra se había esfumado bajo sus píes y solo existían ella y su voz. Su voz de ángel cada vez se iba escuchando mas lejana, mas distante, ella como todo se iba esfumando hasta desaparecer y de nuevo solo, sin nada ni nadie en que apoyarse.
Comenzó a caer, caía sin remedio y sin consuelo. Sabía que en un momento se encontraría con el suelo y el golpe iba a doler quizás mas de lo que él fuera capaz de soportar. Esperó un impacto que nunca llegó, buscó un milagro que nunca encontró y allí se quedó, solo y flotando en la inmensidad, lindante al abismo, distante del infierno, esquivo al paraíso. Allí pasaría la eternidad vagando por la intrascendencia eterna a que lo había llevado su vida terrenal.
Su cuerpo fue, la tarde siguiente, encontrado por el dueño de la pensión que habitaba junto a una radio sin pilas. El informe del forense estableció que había sufrido una convulsión proseguida por un paro cardíaco. Nadie lloró su muerte, nadie siquiera se detuvo a pensar en que la vida de un pobre hombre había llegado a su fin en el frío piso de una húmeda pensión…
lunes, 7 de junio de 2010
Amores que matan, verdades que duelen
Otra vez tu voz en mi teléfono. Volvían las excusas, los gritos, los perdones… que te quiero no es noticia, pero que te extraño no es verdad, no tenía ganas de escucharte ni de explicarte nada, no tenía ganas de hablarte ni de contestarte.
Otra vez tu voz en el teléfono, siempre igual, todo igual, todo lo mismo. Nada nuevo salía de tus expresiones, nada nuevo salía de mi mente. El final era una realidad y las reconciliaciones solo generaban crisis más agudas. Ya de nada servía volver a intentar lo que ya habíamos intentado más de las veces recomendadas por el sentido común.
La conversación deambulaba por aseveraciones carentes de sentido. Ninguno tenía nada nuevo que decir ni nada nuevo que escuchar. Otra vez mi voz en tu teléfono, siempre igual, todo igual, todo lo mismo…
Pasaban los minutos y lentamente se iba acabando la paciencia de parte mía, de parte tuya, de parte nuestra. Que me querías no era noticia, que me extrañabas no era verdad. Un capricho mutuo alimentaba nuestra relación y aquel día los dos supimos que todo había llegado a su fin.
Esperé el final de tu oración. Respiré profundo, pensé bien lo que iba a decir y comencé a hablar con la tranquilidad que tienen aquellos que se saben seguros de lo que quieren y de lo que dicen, te llamé por el disminutivo de tu nombre intentando apaciguar lo que sería el final de mi frase y proseguí, “desde el día que te conocí fuiste una persona muy importante en mi vida,” dije calmado, “pero a esta altura del partido considero necesario que sepas que a pesar de esa importancia nunca fuiste la única persona que tuvo mi vida. Perdóname pero esa es la verdad,” dicho esto solo escuché un doloroso insulto que llegó a mi oído precediendo el tono que significaba indefectiblemente el fin de la conversación y el fin definitivo de nuestra relación…
Otra vez tu voz en el teléfono, siempre igual, todo igual, todo lo mismo. Nada nuevo salía de tus expresiones, nada nuevo salía de mi mente. El final era una realidad y las reconciliaciones solo generaban crisis más agudas. Ya de nada servía volver a intentar lo que ya habíamos intentado más de las veces recomendadas por el sentido común.
La conversación deambulaba por aseveraciones carentes de sentido. Ninguno tenía nada nuevo que decir ni nada nuevo que escuchar. Otra vez mi voz en tu teléfono, siempre igual, todo igual, todo lo mismo…
Pasaban los minutos y lentamente se iba acabando la paciencia de parte mía, de parte tuya, de parte nuestra. Que me querías no era noticia, que me extrañabas no era verdad. Un capricho mutuo alimentaba nuestra relación y aquel día los dos supimos que todo había llegado a su fin.
Esperé el final de tu oración. Respiré profundo, pensé bien lo que iba a decir y comencé a hablar con la tranquilidad que tienen aquellos que se saben seguros de lo que quieren y de lo que dicen, te llamé por el disminutivo de tu nombre intentando apaciguar lo que sería el final de mi frase y proseguí, “desde el día que te conocí fuiste una persona muy importante en mi vida,” dije calmado, “pero a esta altura del partido considero necesario que sepas que a pesar de esa importancia nunca fuiste la única persona que tuvo mi vida. Perdóname pero esa es la verdad,” dicho esto solo escuché un doloroso insulto que llegó a mi oído precediendo el tono que significaba indefectiblemente el fin de la conversación y el fin definitivo de nuestra relación…
lunes, 17 de mayo de 2010
Te extraño
Anoche volví a soñar con vos, estábamos juntos, como nunca deberíamos haber dejado de estar, la pasábamos bien como siempre que nos veíamos… Debe haber sido porque volví a verte hace poquito, estabas linda como siempre, importante, el centro de atención por antonomasia. Haberte visto me causó un vuelco en el corazón, quería tocarte, volver a tenerte. Sabía que estarías allí y que volverte a mirar me iba a hacer dar cuenta de lo mucho que te extraño, pero no pude evitar el doloroso placer de tenerte cerca sin poder estar con vos como yo quisiera.
Anoche volví a soñar con vos, te trataba bien, o al menos lo intentaba, buscaba la forma de hacer bien las cosas, aunque claro que no siempre me salía, me equivocaba, pero vos me perdonabas y volvías a mi, a veces calma y otras tanta como alterada, pero con un rato de cariño quedabas mansita a mis pies.
Anoche, como todas las noches fuiste protagonista de mis sueños, es que te extraño tanto desde aquella maldita tarde en que la lesión me alejo de vos y de las canchas, es que me cuesta tanto encontrar algo que me guste mas que estar con vos. Se que un día voy a volver a jugar al fútbol con la pasión de siempre, pero hoy, el mientras tanto, me cuesta cada momento un poco mas…
Anoche volví a soñar con vos, te trataba bien, o al menos lo intentaba, buscaba la forma de hacer bien las cosas, aunque claro que no siempre me salía, me equivocaba, pero vos me perdonabas y volvías a mi, a veces calma y otras tanta como alterada, pero con un rato de cariño quedabas mansita a mis pies.
Anoche, como todas las noches fuiste protagonista de mis sueños, es que te extraño tanto desde aquella maldita tarde en que la lesión me alejo de vos y de las canchas, es que me cuesta tanto encontrar algo que me guste mas que estar con vos. Se que un día voy a volver a jugar al fútbol con la pasión de siempre, pero hoy, el mientras tanto, me cuesta cada momento un poco mas…
jueves, 6 de mayo de 2010
No ser y querer parecer
Ella se come un alfajor mientras conduce su vehículo. Lo termina, baja el vidrio y arroja el papel por la ventana, siquiera se da por aludida sobre que está ayudando a la contaminación ambiental. Llega a su casa, prende la computadora y sube al Facebook un video sobre las desastres naturales sufridas en alguna parte del mundo con algún mensaje que denota la profunda tristeza que siente por lo que le sucede a tan sufrida gente y se pregunta el origen de aquellas calamidades.
El está en su casa, molesto porque acaban de golpearle la puerta para pedirle una colaboración a voluntad o un alimento no perecedero para el hogar de niños del barrio. Está cansado que le pidan dinero, por mas que jamás se le cae una moneda para ayudar a nadie que lo necesita. Eso sí, esta suscrito a Greenpeace, paga todos los meses religiosamente con su tarjeta de crédito, eso lo hace sentir mucho mas humanitario, mas aún cuando le llega el merchandising oficial de la marca y sale orgulloso a mostrarla al mundo. Nunca se pone a pensar en como una empresa “sin fines de lucro” factura tanto dinero y no hace mas que aparecer en cámara en algún que otro lugar intrascendente, figura y hace que hace algo siendo que en verdad solo enriquece algún oscuro bolsillo.
Dos casos que nada tienen de aislados, dos momentos de cualquier vida en cualquier lugar, gente que no se da cuenta que a cambiar se empieza por uno mismo, que eligen demostrar algo que no son. Personas que desconocen, por ignorancia o elección que las buenas acciones son anónimas y no hay que hacerse el triste o el humanitario para que los demás lo vean, hay, por el contrario que darse cuenta que en las acciones cotidianas de cada uno esta la clave para hacer de este mundo un lugar mejor…
El está en su casa, molesto porque acaban de golpearle la puerta para pedirle una colaboración a voluntad o un alimento no perecedero para el hogar de niños del barrio. Está cansado que le pidan dinero, por mas que jamás se le cae una moneda para ayudar a nadie que lo necesita. Eso sí, esta suscrito a Greenpeace, paga todos los meses religiosamente con su tarjeta de crédito, eso lo hace sentir mucho mas humanitario, mas aún cuando le llega el merchandising oficial de la marca y sale orgulloso a mostrarla al mundo. Nunca se pone a pensar en como una empresa “sin fines de lucro” factura tanto dinero y no hace mas que aparecer en cámara en algún que otro lugar intrascendente, figura y hace que hace algo siendo que en verdad solo enriquece algún oscuro bolsillo.
Dos casos que nada tienen de aislados, dos momentos de cualquier vida en cualquier lugar, gente que no se da cuenta que a cambiar se empieza por uno mismo, que eligen demostrar algo que no son. Personas que desconocen, por ignorancia o elección que las buenas acciones son anónimas y no hay que hacerse el triste o el humanitario para que los demás lo vean, hay, por el contrario que darse cuenta que en las acciones cotidianas de cada uno esta la clave para hacer de este mundo un lugar mejor…
viernes, 30 de abril de 2010
Por ellos
Le miró la cara, pequeña, llena de deseos, de ilusiones e inocencia. Le señalaba con sus deditos el juguete que quería, lo habría visto en la tele, a él le costaba mucho decirle que no a sus esporádicos deseos, pero más le costaba decirle que sí, apenas si llegaba con las monedas a fin de mes.
Apuró la marcha y le habló de cualquier cosa para que su mente divagara por otros lados. La mente que no podía escapar a la realidad era la de él. Cada vez menos trabajo y cada vez menos dinero. Le costaba horrores que en la mesa cada día hubiera algo de comer.
Se desvivía por conseguir con que alimentar a sus hijos, vivía por y para ellos, eran cuatro niños pequeños que ninguna culpa tenían de la realidad económica que atravezaban. Las fuerzas las juntaba de la sonrisa de ellos, aunque cada vez todo se le hiciera más complicado.
Por esas cosas de la vida y de la muerte había quedado viudo luego de un largo padecimiento de su mujer, una endemoniada enfermedad la había atacado y se había llevado todo el encanto que ella tenía antes de llevársela definitivamente. Habían sido meses duros, horas que parecían días, días que parecían años, lágrimas que no alcanzaban para esconder su tristeza y siempre en el medio sus hijos.
Fue por ellos que se repuso, encaró la vida con la fuerza de una manada de caballos salvajes, salió a ganar el partido de la existencia sin dejarse humillar por el enorme vacío que le había quedado en el corazón. Sus cuatro niños le daban los ánimos para continuar, pero una punzada le atravezaba el pecho cada vez que tenía que negarles un pedido.
Su vida era pelearla, trabajar sin descanso en cuanta oportunidad se le presentara, empapar a sus hijos de amor para intentar que la pérdida de su madre fuera un poquito más llevadera y era en cada caricia, en cada abrazo y en cada beso que les daba y recibía que sentía que podía superar cualquier escollo que la vida le presentara, porque cada uno de ellos era un cuarto de su ser, porque cada uno de ellos era una porción de su motor, porque cada uno de ellos era lo mas importante que tenía su golpeado existir.
La verdad es que este hombre vivía y de ser necesario habría muerto por ellos. Lo cierto es que eran lo único que lo podía hacer sonreír, lo único que le sacaba un poco la amargura. Lo cierto es que él, a veces, esperaba que todos se durmieran y luego de darles un beso a cada uno se encerraba en su pieza para llorar en silencio…
Apuró la marcha y le habló de cualquier cosa para que su mente divagara por otros lados. La mente que no podía escapar a la realidad era la de él. Cada vez menos trabajo y cada vez menos dinero. Le costaba horrores que en la mesa cada día hubiera algo de comer.
Se desvivía por conseguir con que alimentar a sus hijos, vivía por y para ellos, eran cuatro niños pequeños que ninguna culpa tenían de la realidad económica que atravezaban. Las fuerzas las juntaba de la sonrisa de ellos, aunque cada vez todo se le hiciera más complicado.
Por esas cosas de la vida y de la muerte había quedado viudo luego de un largo padecimiento de su mujer, una endemoniada enfermedad la había atacado y se había llevado todo el encanto que ella tenía antes de llevársela definitivamente. Habían sido meses duros, horas que parecían días, días que parecían años, lágrimas que no alcanzaban para esconder su tristeza y siempre en el medio sus hijos.
Fue por ellos que se repuso, encaró la vida con la fuerza de una manada de caballos salvajes, salió a ganar el partido de la existencia sin dejarse humillar por el enorme vacío que le había quedado en el corazón. Sus cuatro niños le daban los ánimos para continuar, pero una punzada le atravezaba el pecho cada vez que tenía que negarles un pedido.
Su vida era pelearla, trabajar sin descanso en cuanta oportunidad se le presentara, empapar a sus hijos de amor para intentar que la pérdida de su madre fuera un poquito más llevadera y era en cada caricia, en cada abrazo y en cada beso que les daba y recibía que sentía que podía superar cualquier escollo que la vida le presentara, porque cada uno de ellos era un cuarto de su ser, porque cada uno de ellos era una porción de su motor, porque cada uno de ellos era lo mas importante que tenía su golpeado existir.
La verdad es que este hombre vivía y de ser necesario habría muerto por ellos. Lo cierto es que eran lo único que lo podía hacer sonreír, lo único que le sacaba un poco la amargura. Lo cierto es que él, a veces, esperaba que todos se durmieran y luego de darles un beso a cada uno se encerraba en su pieza para llorar en silencio…
miércoles, 21 de abril de 2010
Sentimiento profundo
Verte fue mágico, volverte a ver maravilloso. Conocerte fue estupendo, reconocerte extraordinario. Besarte increíble, volverte a besar imprescindible. Sentirte fue seductor, volverte a sentir fascinante.
Hoy, que te veo, te reconozco, te beso y te siento, pienso que en el misterio del día a día se esconde la atracción eterna de nuestro amor. Hoy se que mañana podré verte como ayer, como hoy y que vos me seguirás mirando de la misma manera, que de tus ojos emanará el mismo brillo que ayer me sedujo y que hoy me enamora.
Hoy, que siento que tenerte es lo mas maravilloso con que se encontró mi vida creo que el amor puede ser sincero y profundo. Me asombran mis reflexiones, nunca creí en estos sentimientos que hoy brotan con una fuerza desgarradora del centro de mi pecho.
A veces pienso que estoy alucinando, a veces creo que estoy imaginando, pero mis ojos vuelven a buscarte y siempre vuelven a encontrarte y es ahí, en ese encuentro, en el que me doy cuenta que estoy enamorado como nunca estuve y como nunca volveré a estar...
Hoy, que te veo, te reconozco, te beso y te siento, pienso que en el misterio del día a día se esconde la atracción eterna de nuestro amor. Hoy se que mañana podré verte como ayer, como hoy y que vos me seguirás mirando de la misma manera, que de tus ojos emanará el mismo brillo que ayer me sedujo y que hoy me enamora.
Hoy, que siento que tenerte es lo mas maravilloso con que se encontró mi vida creo que el amor puede ser sincero y profundo. Me asombran mis reflexiones, nunca creí en estos sentimientos que hoy brotan con una fuerza desgarradora del centro de mi pecho.
A veces pienso que estoy alucinando, a veces creo que estoy imaginando, pero mis ojos vuelven a buscarte y siempre vuelven a encontrarte y es ahí, en ese encuentro, en el que me doy cuenta que estoy enamorado como nunca estuve y como nunca volveré a estar...
martes, 13 de abril de 2010
Hace tiempo
Hace tiempo ya las palabras han escapado de mi mente, complica mi existencia tratar de hilvanar oraciones, engranar la inmensa estructura del lenguaje tratando de hacer un verso bonito. Hace tiempo no encuentro un buen motivo para dibujar en esta hoja triste una frase alegre. Hace tiempo no soy lo que fui, ni lo que era, y espero no ser en este momento lo que seré. Hace tiempo me escondo del mundo para que no me vea llorar, me escapo en silencio de una condena que parece eterna y no me regala un instante de paz.
Hace tiempo que no veo certezas en mi porvenir, que camino lindando el abismo, que solo veo vacio a mis espaldas. Hace tiempo no encuentro una mano de donde agarrarme. No escucho un susurro ni una palabra de aliento. Hace tiempo espero que alguien me quiera y no encuentro siquiera la estima piadosa de algún ser benévolo, no veo en la calma de mi vida ni siquiera el sobresalto de un estúpido mensaje de texto.
Hace tiempo no me siento importante para nadie, hace tiempo que creo no servir para nada. Soy un as de luz en una habitación iluminada, da lo mismo si estoy o no. Nadie se percata del todo de mi presencia, nadie repara en mi esfuerzo constante por adquirir un segundo de atención, nadie detiene su marcha para darse cuenta de mi desesperado reclamo de cariño. Hace tiempo no consigo hallar mi rumbo, hace tiempo que perdí el sentido y hoy mas que nunca y como siempre, temo no volver a encontrarlo jamás…
Hace tiempo que no veo certezas en mi porvenir, que camino lindando el abismo, que solo veo vacio a mis espaldas. Hace tiempo no encuentro una mano de donde agarrarme. No escucho un susurro ni una palabra de aliento. Hace tiempo espero que alguien me quiera y no encuentro siquiera la estima piadosa de algún ser benévolo, no veo en la calma de mi vida ni siquiera el sobresalto de un estúpido mensaje de texto.
Hace tiempo no me siento importante para nadie, hace tiempo que creo no servir para nada. Soy un as de luz en una habitación iluminada, da lo mismo si estoy o no. Nadie se percata del todo de mi presencia, nadie repara en mi esfuerzo constante por adquirir un segundo de atención, nadie detiene su marcha para darse cuenta de mi desesperado reclamo de cariño. Hace tiempo no consigo hallar mi rumbo, hace tiempo que perdí el sentido y hoy mas que nunca y como siempre, temo no volver a encontrarlo jamás…
miércoles, 17 de marzo de 2010
Partir de la llegada
“Vos podes lograr todo lo que te propongas”… el enunciado cayó sobre él con la fuerza de una profecía, algo que empezó como una simple oración de aliento lo estigmatizó y marcó para siempre, desde ese día no pudo mas que luchar tenazmente hasta alcanzar cada objetivo fijado.
Vivía siempre con una meta en el horizonte, no miraba para los costados, fijaba la vista en la bandera a cuadros del final y hacia ella se dirigía sin titubeos, dudas, ni temores, siempre consciente y confiado que la alcanzaría en el tiempo previsto.
Descubrió fascinado las maravillas a las que se puede alcanzar cuando se lucha con pasión por cumplir un sueño. Se dio cuenta que la única forma de disfrutar un camino es saber en donde desemboca, que si bien es bueno sorprenderse e incursionar por lo imprevisto siempre hay que tener un objetivo claro y definido que ayude a delimitar el terreno de juego.
Se planteaba y proponía un propósito, buscaba las formas de dominarlo y era obsecuente en la totalidad de su ser a tal fin.
Fue así su vida durante algún tiempo, hasta que la línea final no pudo volver a ser el punto de partida de un nuevo deseo…
El éxito terminó por marearlo, creyó mas en su capacidad que en su tenacidad, confío demasiado en si mismo y comenzó a descender a velocidades supersónicas. Intentó recuperarse, “vos podes conseguir todo lo que te propongas” recordó la profecía, pero no encontró el rumbo ni la forma de cumplirla, se quedó sin horizontes, sin metas.
Descubrió que sin metas no hay rumbo, que sin llegada no hay camino, que sin sueños no hay pasión y que sin pasión no hay nada. Descubrió que la vida sin problemas es matar el tiempo a lo bobo. Se perdió totalmente y no le quedó más remedio que resignarse a vivir la vida vacía de los que no tienen sueños...
Vivía siempre con una meta en el horizonte, no miraba para los costados, fijaba la vista en la bandera a cuadros del final y hacia ella se dirigía sin titubeos, dudas, ni temores, siempre consciente y confiado que la alcanzaría en el tiempo previsto.
Descubrió fascinado las maravillas a las que se puede alcanzar cuando se lucha con pasión por cumplir un sueño. Se dio cuenta que la única forma de disfrutar un camino es saber en donde desemboca, que si bien es bueno sorprenderse e incursionar por lo imprevisto siempre hay que tener un objetivo claro y definido que ayude a delimitar el terreno de juego.
Se planteaba y proponía un propósito, buscaba las formas de dominarlo y era obsecuente en la totalidad de su ser a tal fin.
Fue así su vida durante algún tiempo, hasta que la línea final no pudo volver a ser el punto de partida de un nuevo deseo…
El éxito terminó por marearlo, creyó mas en su capacidad que en su tenacidad, confío demasiado en si mismo y comenzó a descender a velocidades supersónicas. Intentó recuperarse, “vos podes conseguir todo lo que te propongas” recordó la profecía, pero no encontró el rumbo ni la forma de cumplirla, se quedó sin horizontes, sin metas.
Descubrió que sin metas no hay rumbo, que sin llegada no hay camino, que sin sueños no hay pasión y que sin pasión no hay nada. Descubrió que la vida sin problemas es matar el tiempo a lo bobo. Se perdió totalmente y no le quedó más remedio que resignarse a vivir la vida vacía de los que no tienen sueños...
lunes, 8 de marzo de 2010
Sueños bohemios
Apaga la tele, nada en ella le llama la atención, sale a la calle, suspira, mira el cielo y piensa… ella esta enojada con la vida y con el mundo, no entiende que nadie se de cuenta que todo esta a punto de estallar, que así las cosas no están funcionando. El sistema la supera por todos los costados pero esta dispuesta a darle pelea, no se dejó aburguesar con los años y es consciente que su forma de pensar le esta generando mas conflictos que soluciones.
Sueña con vivir tranquila en un mundo feliz, odia necesitar plata. Odia las necesidades banales y las obligaciones superfluas. No le gusta que el maquillaje corrija la realidad, menos le gusta que la gente se deje llevar por esas correcciones que ve y no pueda prestar atención más allá de una efímera apariencia.
Yo la miro, la admiro y sonrio. Me cuesta creer que alguien tenga una mente tan lúcida, que no se deje cohibir por un mundo en el que cada engranaje conspira contra la ideología. Que crea y confíe en que si todos aportan un poquito algo de todo esto se puede cambiar.
Yo la miro, me siento un traidor, me doy cuenta que el tiempo no le hizo bien a mi cabeza, que el mundo me esta cambiando mucho mas que yo a él. Soy consciente que mi forma de pensar me va a traer muchas mas deudas que satisfacciones.
Ella habla, relata, la pasión se le ve en los ojos. Cita gente, se obnubila con sus sueños y el anhelo de cumplirlos le da a su voz una tonalidad especial. Su mirada brilla y el brillo contagia e ilumina su rostro, su retórica convence y me da que pensar que como ella, habrá mas voces esperando a ser escuchadas. La miro, la escucho y me doy cuenta lo que es la pasión, le envidio el amor a los ideales y no tengo un deseo más grande que el verla cumplir sus sueños. Porque la persona que lucha con tenacidad y pasión por algo noble sin duda merece obtenerlo…
Sueña con vivir tranquila en un mundo feliz, odia necesitar plata. Odia las necesidades banales y las obligaciones superfluas. No le gusta que el maquillaje corrija la realidad, menos le gusta que la gente se deje llevar por esas correcciones que ve y no pueda prestar atención más allá de una efímera apariencia.
Yo la miro, la admiro y sonrio. Me cuesta creer que alguien tenga una mente tan lúcida, que no se deje cohibir por un mundo en el que cada engranaje conspira contra la ideología. Que crea y confíe en que si todos aportan un poquito algo de todo esto se puede cambiar.
Yo la miro, me siento un traidor, me doy cuenta que el tiempo no le hizo bien a mi cabeza, que el mundo me esta cambiando mucho mas que yo a él. Soy consciente que mi forma de pensar me va a traer muchas mas deudas que satisfacciones.
Ella habla, relata, la pasión se le ve en los ojos. Cita gente, se obnubila con sus sueños y el anhelo de cumplirlos le da a su voz una tonalidad especial. Su mirada brilla y el brillo contagia e ilumina su rostro, su retórica convence y me da que pensar que como ella, habrá mas voces esperando a ser escuchadas. La miro, la escucho y me doy cuenta lo que es la pasión, le envidio el amor a los ideales y no tengo un deseo más grande que el verla cumplir sus sueños. Porque la persona que lucha con tenacidad y pasión por algo noble sin duda merece obtenerlo…
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