lunes, 22 de febrero de 2010

San Martín Posmoderno I

Luego de la cansadora batalla que libró con los 125 hombres a su mando, el General José de San Martín, a quién ya nadie llamaba así (preferían pepe, o simplemente San Tincho), buscó desesperadamente un lugar con sombra donde descansar y tomarse un porroncito. Al pasar frente a algunos granaderos estos los saludaron “que pelea pepe, nos los comimos rápido eh! Pasó todo como lo charlamos en el vestuario.” San Martín los miró y sonrió, pero no se detuvo a charlar con ellos.
Caminaba el coronel bajo el sol abrazador de febrero hasta llegar a un gran pino, “espero que acá haya Wi Fi así le mando el mail al hincha bolas del Rey,” se sentó despacio al tiempo que con el llavero destapó la cerveza, sacó un faso del bolsillo y se dispuso a fumarlo. Disfrutaba cada seca junto con cada trago al tiempo que recordaba la batalla. Buscó su BlackBerry y comenzó a redactar: “Su majesta´ me acabo de garchar de parado un ejercito completo de gallegos, que según mi recuerdo llegaron de a montones en sus grandes caballos alados” los recuerdos del General no eran lo que puede llamarse 100% fidedignos.
San Martín pensó en Cabral y se entristeció “Maldito, como no me llevaste a mi!!!” Gritó llorando y mirando el cielo. “Encima se me terminó el porrón, ¡Por que no morí en esa batalla!” dijo furioso, odiaba quedarse sin bebida. Por suerte estaba allí el segundo fasito, que lo calmó de inmediato y lo hizo olvidar sus problemas.
Terminó el parte y se conecto al face, de inmediato creó un grupo “Yo también me empaché de españoles giles” se regocijaba y reía recordando las caras de los soldados enemigos cada vez que hincaba su espada en un pecho ajeno. Sus carcajadas se incrementaban al tiempo que imitaba las muecas de los moribundos, “voy a subir algunas de las fotos que saqué” pensó.
Entre la batalla y la mar en coche no había tenindo tiempo de comer nada, eso sumado a los fasos dio como resultado que el coronel pensara “uh, como me pica el bagre” cambio su estado en el MSN a ausente y en el Nick aclaró (comiendo) y se cruzó al kiosco de al lado del boliche a comprarse un sanguchazo, “lástima que me queda lejos primavera” dijo en una sonrisa…

martes, 9 de febrero de 2010

La pequeña novia del carioca

La música comenzó a inundar su cabeza, el lento y poético sonido de “La pequeña novia del carioca” fue ganándole todos los rincones de la mente. Estaba caminando, solo, la siesta de una tarde plena de enero lo había encontrado bajo el sol abrazador. “…después de vos, crucé los dedos, la barca pasó y el río quedó, al fin, quieto…” cantó la voz del indio Solari, el continuo su marcha, como si nada, tarareaba el tema que tanto le gustaba y su imaginación comenzó a jugar con su conciencia.
Avanzaba por el calor y sus recuerdos lo llevaron al pasado, a unos días y a unos meses atrás, recordó lágrimas, sonrisas y charlas. Recordó gritos, dolor y felicidad, recordó todo lo que nunca olvidaría, revivió conversaciones enteras al tiempo que la música no se callaba, al tiempo que la música hablaba por el “…solo un cuento fue, que ayudó a pasar, un buen rato…”
Su marcha continuaba, lenta pero segura, vio ante sus ojos el último encuentro “…muy poco amable fui, nada nuevo vi en tus ojos…” sus recuerdos del pasado se mezclaban con la canción presente, se había generado una especie de simbiosis, un estado de asociación psíquica en el que cada palabra escuchada desataba un nuevo recuerdo. O quizás a la inversa, quien pudiera saberlo.
La temperatura no aflojaba, las primeras gotas de sudor aparecían en su frente y eran su única compañía, caminaba sin pensar en todo lo que estaba pensando, caminaba, escuchaba y recordaba “…en el aire entre los dos, solo una copa rota, mala suerte mi palma dio destino oscuro…” una lágrima tímida apareció en uno de sus ojos “…dulce licor de romero fue, la mala idea, loca te vas a enterar por esta canción…”
La tristeza había ganado su cuerpo, la canción estaba llegando a lo más profundo de su inconsciente, le tocaba los recuerdos y los traía ante sus ojos, cruzó la calle sin mirar, pero claro que a esa hora nadie andaba por allí “…no sueño más con vos…” apuró el paso, como si eso hiciera que las imágenes se disiparan mas rápido, lentamente fue llegando el final, lentamente se dio cuenta que ya todo había terminado, “…apostamos mal, serás mas feliz, vagabundeando…”

martes, 19 de enero de 2010

Veneno paciente

Mordiendo el polvo, perdido por perdido, en ruinas, caído, tirado, humillado por si mismo, enemigo de si mismo. Quería quererse y no se encontraba nada bueno, quería que lo quieran pero no tenía nada bueno.
Cuando estaba aprendiendo a caminar le habían cortado las piernas y así una vez, y así siempre, empezar y terminar antes de culminar la concepción y así una vez, y así siempre.
Sentirse una basura, dejarse llevar por ínfulas imaginarias y así una vez y así siempre, acorazarse en mentiras amables, pasar el mal trago, aguantar el tirón.
Esperar que pase, ver como pasa, no aprender nada y preparar la foza para la próxima caída, más cruda, más real, mas profunda y así una vez, y así siempre.
Sentirse mucho, ser nada, ser nadie, no ser, existir a penas. Ser la sombra de una luz alta y tenue en un lugar bien iluminado, ser chiquito y casi inexistente. Y así una vez, y así siempre.
Encerrarse en pensamientos inútiles, cambiar algo para que nada cambie, volver a empezar para volver a fracasar y así una vez, y así siempre.
Queriendo, buscando, encontrando, perdiendo, sufriendo, peleando, escuchando, hablando, sintiendo, tratando, haciendo, perdiendo, perdiendo, perdiendo. Y así una vez, y así siempre, hasta el confín del tiempo, hasta el jamás de los jamases, hasta el último punto del infinito, así una vez, así siempre….

domingo, 17 de enero de 2010

Vendiendo ilusiones

El era un fabricante de mentiras. Engañaba a los demás, se engañaba a si mismo, creaba realidades ficticias, participaba y vivía en ellas. Terminaba por creerse sus propios personajes y eso hacía que nadie dudara de la veracidad de los mismos, era hábil para hacer creer a los demás, ni más ni menos que lo que los demás querían creer. El truco era simple, descubrir en la charla lo que el otro quiere escuchar y decirlo en el momento justo.
El era un fabricante de mentiras, se engañaba engañando, se mentía mintiendo, arrastraba a la gente con sus patrañas, creaba mundos mágicos y perfectos, pero a veces, muy pocas veces, como dice la canción, se le escapa un poquito el diablo. Es ahí cuando deja entrever su crueldad, su mala calaña, es ahí cuando queda al desnudo su soberbia infinita. Son esos los momentos en que se desmorona el personaje y ahí esta él, débil, chiquito, acorazado en respuestas crueles y rápidas que pasan como un relámpago por los oídos lindantes y dejan el amargo sabor de pensar que se esta lidiando con un ser sin buenos sentimientos.
El era un fabricante de mentiras, un vendedor de ilusiones, él era él, y no había mucho por fuera de si mismo. Engañaba mintiendo y mentía engañando. Su personalidad y ambición de protagonismo lo alejaban del mundo, su envoltura de carisma simpático y su facilidad de inventar realidades con palabras lo acercaban. Demás esta decir que un día el cuento se acabó, la realidad supero a la fantasía, las ilusiones dejaron de ser compradas y la fábrica de mentiras termino por derrumbarse, demás esta decir que un día termino solo y aislado, gritando. Demás esta decirte, fabricante de mentiras, que ya nadie va a oír tu llamado, terminaras consumiéndote en tus propias irrealidades, acechado por tus propias mentiras, torturado por tu soberbia infinita…

viernes, 8 de enero de 2010

Debut

Hacia 30 minutos estaba calentando, corría por el lateral de un extremo al otro, de frente, de costado, trote, alargue, pique corto… Estaba nervioso y ansioso, era la primera vez que lo habían llevado al banco de suplentes, siempre había soñado con jugar en primera y hoy podría dársele la oportunidad. Miró las tribunas la multitud saltaba y cantaba, se exaltaba con cada jugada, vibraba con cada corrida y se decepcionaba con cada yerro.
El partido entraba en el último cuarto de hora y nada parecía mover el 0 en los arcos, el técnico local caminaba nervioso al tiempo que prendía un nuevo cigarrillo, miró los suplentes, le grito al profe y le hizo una seña, clarita, en una mano un 2 y en la otra un 3, quería al 23 y el 23 era él, quien desde hacía 19 años soñaba con ese momento.
Se acercó y lo escuchó atento, “vas a entrar por el pulga, dale tranquilo, yo se que vos sabes, movete adelante y cuando veas el hueco pegale, dale que ellos están cansados, dale pendejo, metete y rompela que este público precisa un ídolo” cortito y claro, se le erizó la piel al escucharlo, se emocionó cuando el cuarto arbitro levantó el cartel con su número.
Entró corriendo, se ubico detrás de los delanteros, como siempre lo había hecho, aunque a veces también lo ponían de volante por izquierda, corrió desesperado por la pelota, se tiró al piso “tranquilo pibe, tranquilo” le grito el profe desde el costado de la cancha, intentó calmarse, recibió el balón, lo devolvió a un toque como mas le gustaba, busco la devolución pero nunca llegó, el ataque se diluyo por el otro costado y la gente empezó a murmurar.
“Esta tarde cueste lo que cueste, esta tarde tenemos que ganar” “Nosotros alentamos, pongan huevos que ganamos” “hoy hay que ganar, hoy hay que ganar” los hits dejaban en claro el pedido del público, pero el partido se iba y nada pasaba, él corría de un lado a otro, pero no sabia que hacer cuando tenía la pelota.
El pulpo recupero en el medio campo, pase rápido a tete que pasó como un rayo por el costado, recibió y metió el bochazo para el, la pelota se le iba, se le escapaba, había tomado mucha velocidad, corrió hacia ella y lo miró al tanque tirando la diagonal, salto, llegó a puntearla y se dirigió del centro hacia afuera, piso el pasto, trastabillo y consiguió con el último esfuerzo meterla en cortada al corazón del área, el resto lo vio desde el piso, la pelota atravesó la defensa y quedo un metro superando la medialuna, el tanque llegaba hacia ella, le quedó para su derecha, la que no perdonaba, la que no fallaba, dio el último paso, afirmo su zurda y le dio el zapatazo victorioso, la pelota, como una bala, como un misil inflo la red y desató la algarabía. El tanque sin dudarlo fue corriendo y se le tiro encima “es todo tuyo hijo de mil putas” le dijo, el resto no se los cuento, el resto fue maravilla, fiesta, carnaval, el sueño se había cumplido, la pila de compañeros encima suyo, el grito del banco de suplentes y el festejo del público, nada podía salir mal a partir de ahora, sería el próximo héroe del pueblo canaya…

miércoles, 6 de enero de 2010

Cuando ya todo es en vano

“Solo le pido a la vida que no me duela morir” había implorado unos años atrás, le temía al sufrimiento, a la agonía, le temía al dolor y también le temía a la muerte, amaba la vida, la disfrutaba a cada instante y por ese amor que le tenía sintió el derecho de pedirle ese único favor.
Recordó el momento en el que había implorado aquella oración, sintió bronca por el irónico destino que le deparó su amada, un odio profundo recorrió sus venas e incremento el dolor punzante que le atacaba cada resquicio de su cuerpo, se había ido debilitando lenta e irremediablemente. Postrado en una cama se encontraba, sin esperanza y lleno de padeceres.
Respirar le dolía, pensar le dolía, nada por fuera del dolor podía sentir, solo la visita de sus hijos lo aliviaba, el segundo en que podía mirarlos a los ojos, jurarles amor eterno, decirles que eran las personas mas importantes y que por ellos lucharía hasta el final. Ellos lo miraban con una profunda tristeza, pero sin perder la esperanza, es que tan pequeños eran…
Y el se quedaba solo tras las fugaces visitas, pensando que los abandonaría, que jamás podría volver a besar sus frentes, mirar sus ojos, sonreír con ellos. Sus vidas no serían las mismas tras su muerte y esto le generaba un dolor en el alma superior a cualquier martirio físico que podía padecer.
“Solo le pido a la vida que no me duela morir” pensó en el último suspiro que le permitió su agonía, volvían los ahogos, no podía respirar, el aire iba faltándole cada vez mas, el rostro de cada uno de sus hijos apareció en su mente, una lagrima rodo por sus mejillas, intento levantarse, pero ya todo era en vano, estiro la mano intentando acariciar las imágenes de su mente, pero ya todo era en vano, quiso abrazarlos, correr con ellos, jugar con ellos, vivir con ellos, pero ya todo era en vano, la vida desapareció de su cuerpo y no dejo de sufrir ni el instante antes a morir…

sábado, 26 de diciembre de 2009

Momentos de mi vida

Se acercaba el momento, las copas comenzaban a levantarse, el sonido de la pirotecnia y las luces de los fuegos de artificio lentamente invadían el cielo. Las casas algunas vacías y otras llenas de gente, gente triste, gente feliz, pero casi siempre acompañada. Copas llenas, de champagne caro o de sidra barata. Que ritual extraño el del brindis, emociona, llena los corazones de sentimientos, salen más fáciles las palabras, y mas extraño aun el último brindis de un año o el primero del otro, son segundos en los que solo cambia un número en el almanaque, pero parece el re comenzar de la vida.
En eso me encontraba pensando cuando lo vi, estaba frente de la casa de mis abuelos, un hombre, solo, entrado en años y de aspecto descuidado, descuidado por los demás, descuidado por él mismo y atacado por la tristeza. Caminó unos metros y se sentó en un banco frente a la iglesia. No hizo falta hablar, mis hermanos y yo nos pusimos de acuerdo solo por transmisión de sentimientos, agarramos un pequeño surtido de pan dulces, turrones y budines, una copa cada una y nos dirigimos hacia él. Nos saludó cordialmente y agradeció con palabras y con el gesto de su rostro nuestra llegada con algo que comer.
Brindamos con él, fue un instante extraño, simulamos ser la familia que no tenía, salió de su soledad, nos deseo feliz año y volvió a agradecernos, no nos quedamos mucho tiempo, lo dejamos, con un vaso de gaseosa y una fuente de algunas comidas navideñas, al comer el pan dulce en su boca lo masticaba junto con su tristeza. En mi quedo la extraña sensación de agradecimiento por tener una gran y muy bella familia y el hueco triste de saber que hay muchos como aquel hombre, que no tienen a nada ni a nadie y que las fiestas parecen burlársele en la cara.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Buena suerte, chau, adios.

“El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra.”
El gusto dulce de whisky con energizante aun no se va de mi cuerpo ni mi boca. El gusto amargo de nuestro adiós aun no se va de mi corazón. Dirán que exagero, pero hay que estar, vivir, sentir, soñar y sufrir, para recién ahí poder comprender. Hay que creer, proyectar, apostar y ver el fracaso erigirse ante la propia persona y recién ahí poder juzgar.
No es fácil entender una derrota y mucho menos aceptarla, no esta nada bueno sentir sobre uno la fuerza del dolor inmaculado, penetrante y punzante. Hoy, ayer y mañana son palabras sin sentido, son recuerdos y esperanzas, son dolores y semblanzas, esperanzas y nada, solo queda esperar que la vida nos de la revancha que siempre espera a la vuelta de la esquina.
Palabras tiradas en un papel, letras tipiadas en una estúpida computadora que no hará sino crear una historia triste y sencilla. Dirán que exagero, pero digo lo que pienso y siento lo que digo. Me duele el dolor de lo que ayer fue magia y no supo durar, me duele saber que el encanto no termino, pero que el hechizo fue funcional a una causa ajena que solo dejó en mi la estúpida satisfacción de saber que una vez en la vida, para alguien serví para algo. Parece un consuelo tonto, pero me acostumbre a ser villano y es raro y extraño pensarse y sentirse sin culpa por un final anunciado pero doloroso. Concluyo el escrito sin soluciones, pero con menos tensiones, concluyo diciendo, pensando y sintiendo que no me arrepiento de nada y que se que tarde o temprano a cada uno le llega lo que merece y se que mas temprano que tarde cada uno hallará su camino y que ese camino tendrá satisfacciones mas que dolores y glorias antes que penas…

viernes, 27 de noviembre de 2009

Prohibido pensar

Sociedad enferma, gente sin mente, dolor. Hoy se sienten nuevos aires viejos, y un atronador sonido de botas hace que se erice la piel de mi espalda. El discurso se acerca cada vez mas a la derecha y nunca falta la insensatez de algún despreciable con su “Con los milicos vivíamos tranquilos.”
“Tendrían que volver los militares” Parece que eso es lo que quieren, que lo desean, que les gusta no pensar. Parece que olvidaron que mataron 30000 personas por el tremendo pecado de pensar distinto, que persiguieron, violaron. Quemaron libros, intervinieron escuelas y… nada, un detalle, de vez en cuando robaban bebes, pero eso no es tan grave, POR LOMENOS VIVIAMOS TRANQUILOS. Tranquilos vivirían los que callaron o se acoplaron a un régimen que comenzó a destruir al país, tranquilos los cobardes que nunca se atrevieron a luchar por la muerte de sus vecinos, tranquilos todos aquellos que nunca hicieron nada bueno por su país, que es el nuestro y lo arruinan con su quietud y discurso de derecha.
Me siento enojado, descreo de una sociedad mediocre que nada tiene por fuera de su propia soberbia. No entiendo porque cuesta tanto entendernos, veo una lucha polarizada entre dos cuerpos sociales que luchan por el monopolio del discurso legitimo y veo miles de fieles seguidores de uno y otro que defienden lo que escuchan sin detenerse a analizarlo. Veo una competencia y lucha de poderes que amenaza con acabar el país y veo en el medio una masa de personas que retoma el setentista discurso de los procesos militares.
Me preocupa saber que nuevamente queda demostrado que no aprendemos nada, me duele pensar que no hay memoria, nunca mas, nunca mas, NUNCA MAS a una dictadura militar, que parte de ASESINOS no entienden. La seguridad tiene que ser para todos, no sectorizada y a partir de la muerte de los demás. Hay que entender que quien pide la muerte es tan asesino como el que mata.

martes, 17 de noviembre de 2009

Solo lloro solo

Hace calor pero tengo frio, hay sol pero siento llover. No quiero sentir pero igual me duele, quiero vivir pero igual me muero. Me muero por dentro, se me seco en silencio, me consumo, me esfumo, me voy sin moverme, me marcho sin irme. Intento escapar a mi mente pero solo llego a mi corazón, me destrozo sin remedio y me hundo sin consuelo.
Así estoy, o más bien así no estoy, no soy, no existo, no vivo, solo siento y recuerdo, solo respiro y lloro. Solo me siento solo y no encuentro compañía, solo me encuentro solo y no siento más que dolores invisibles y castigos duraderos por errores ajenos, propios, extraños, prestados. Errores cometidos y sufridos, errores que marcaron mis días y me pasan facturas. Me equivoqué y te equivocaste, nos equivocamos y hoy lo estoy pagando en cuotas infinitas de dolor agudo.
Hace calor pero tengo frio, solo me siento solo, hay sol pero siento llover, me muero, vivo, siento sufro, escapo, muero, lloro, pero todo lo hago solo, muy solo, tan solo que se incrementa el dolor, tan solo que da miedo, tan solo que no soy capaz de divisar ni una sombra en el oscuro horizonte que veo acercarse…

lunes, 2 de noviembre de 2009

Entre el sueño y la locura de ser feliz

Una vez, un día, un momento, un loco instante que solo tienen los soñadores románticos se me ocurrió pensar que tal vez si me esforzaba podría conseguir contar una historia, un relato, un fragmento de vida y expresarme con la grandeza y majestuosidad con que lo hacen e hicieron los grandes escritores del mundo.
Soñé despierto que podía conseguir apropiarme de la lírica de Jorge Borges, la poética de Mario Benedetti o las ocurrencias de Gabriel García Márquez. Imaginé que de mi mente podían salir las bellas palabras y asociaciones de aquellos en los que algún día me inspiré, me ilusionó el lunático momento en el que fantasee con que mis dedos dibujaran en la hoja aquellas magnificas oraciones de genios de la literatura.
Una vez, un día, un momento, un loco instante que como vino se fue, aquella fracción de tiempo en que mi corazón se sintió capaz de crear vida en un papel terminó tan pronto como vino, se fue, se esfumó, se marcho pero no sin antes dejarme la enseñanza de saber que yo soy yo, Juan Pablo, que si bien nunca podré llegar a ser ni el reflejo de aquellos que entumecen corazones con palabras, siempre estará en mi la intención de hacer llegar a quién me lea sensaciones, dudas, sentimientos y pensamientos que en algún momento tocan mi mente, alma o corazón. Que siempre me alimentaré de sueños y tendré expectativas y que en definitiva será eso el móvil que lleve a mi vida a la felicidad que me espera en el horizonte…

miércoles, 28 de octubre de 2009

Uno para uno y ninguno para todos

“No es para tanto”, “no hay que dramatizar tampoco” esas palabras me perseguían, no había quien escuche mi problema sin opinar, sin meterse, sin decirme que no era nada, que ya pasaría. Nadie, ni un alma era capaz de entender que estaba triste, con bronca, nadie se daba cuenta que el problema era mío, todos me contaban ejemplos de casos que les habían sucedido a ellos y como lo habían solucionado.
Tan difícil es escuchar, comprender, tratar de ayudar diciendo “te entiendo” sin que este seguido de “porque una vez a mi”, todos quieren ser siempre protagonistas, al punto de llevarse el primer papel de mi problema, que no se si es grande o es pequeño, yo lo siento gigante, porque me pasa a mi, no al resto, seré débil o menos apto que la inmensa mayoría, o quizá a la inmensa mayoría le resulta mas fácil solucionar mi problema y no los de ellos.
Estoy rodeado de opinólogos profesionales, todos con la verdad en sus bocas, todos saben que hacer con las vidas ajenas y pocos, muy pocos saben en verdad que hacer con la propia, me enoja pensar que no puedo compartir una tristeza, porque a nadie le interesa ayudarme, solo les importa mostrarse superiores, demostrarme que tienen problemas mas graves y sin embargo no se bajonean.
Porque tenemos que competir por el problema mas importante, si podemos compartir nuestros mambos y hacerlos mas amenos, porque todo es yo contra vos y nunca podemos hacer vos mas yo, si juntos se hace mas fácil, porque siempre después de yo sigue yo. Es tan difícil vivir en sociedad, tener una charla y hacer de oyente. Callarse, cerrar la boca, oír y prestar atención al otro, demostrar que interesa lo que dice y cuando termina, mas allá de si su problema es grave o no, abrazarlo, sin hablar, despacio, abrazarlo fuerte, abrazarlo suave y decirle sin mas “llora si querés, reí si lo deseas, hagas lo que hagas yo voy a seguir acá”

domingo, 25 de octubre de 2009

Me ahogo

Te miré, trate de recordarte, sabía que no podría volver a mirarte de la misma manera, saqué una foto con mi mirada, guarde en mi mente tus ojos, tu sonrisa, tu nariz, tu boca, guardé en mi corazón tu cara….
Cuando te encontré nadie me dijo que me dolería tanto perderte, no hace mas de un par de horas que te vi partir y por mi vida se entrecruzan los momentos, las risas, los llantos, en mi pecho siento un adoquín donde ayer hubo un corazón, un rio de lágrimas se agolpa en la puerta de mis ojos y amenaza con dejarme ciego. Me ahogo en la almohada buscando una estúpida explicación de un fracaso tan estrepitoso de algo que no hace mucho fue tan hermoso.
Como es de traicionera la vida, como es de cambiante el existir, uno es feliz, se siente bien, se acostumbra, hace de una compañía una rutina, vive, siente y piensa con la otra persona al lado, es que vive por la otra persona, respira del mismo aire. Yo siempre supe que estabas ahí, que ante la duda tu brazo me ayudaba a continuar, yo siempre necesite de tu empujón y hoy me atormenta el corazón la inmensa duda de cómo hacer para cambiar las 24 horas de cada día en las que te amaba.
Me ahogo en la almohada intentando dormir para dejar de pensarte, para poder soñarte y que estemos juntos, me ahogo en un mar de lágrimas, me siento chiquito, solo, desprotegido, vos eras mi mundo y hoy no te tengo, vos eras mi amor y ya no estas, me ahogo en la almohada y me doy cuenta que no tengo mundo ni tengo amor, me ahogo en la almohada y a nadie le importa, porque mañana y como todos los días el sol traerá un nuevo amanecer y la vida seguirá su curso, por las calles caminarán todos los hombres junto a la sombra de lo que fui y nadie, pero nadie, se detendrá a fijarse en que la luz se apagó en mi destrozado corazón…

viernes, 23 de octubre de 2009

Diego Armando Maradona

Desde mi humilde lugar de don nadie que transita por el mundo tratando de cubrir algunos objetivos básicos quiero hacer una pequeña reflexión, apoyando (aunque no reo que a él le interese o le sirva) a Diego Armando Maradona. Cuando digo apoyarlo no me refiero a defender ni lo que dijo, ni que este de acuerdo con como arma sus equipos. Simplemente voy al hecho de que considero que nadie mas que él merece dirigir un mundial. No hay que olvidarse del pequeño detalle de la pequeñez que consiguió el SER EL MEJOR JUGADOR DE FÚTBOL DE TODOS LOS TIEMPOS. Es por él que Argentina es grande futbolísticamente hablando, casi no existiríamos en el mapa de no haber sido por su zurda milagrosa que lleno de magia, orgullo y gloria las canchas argentinas. No hay un jugador que le haya dado mas alegrías al fútbol argentino que él, no hay un jugador que haya tratado mejor la pelota que él. Fue el mejor, por lejos, tanto que hasta parece que jugaba otra cosa que el resto. Entonces, si él fue el que, si bien no lo invento hizo exitoso al fútbol argentino, ¿porque no va a merecer la chance de dirigir un mundial si eso es lo que quiere? Si no esta pidiendo matar a nadie, si no depende la vida de otros como le vaya a Argentina en la competencia.
Maradona fue un hito, un héroe, no hay quien no haya sido impresionado con su zurda, la 10 nunca estuvo en mejor espalda, ganó torneos con equipos que sin él no hubieran estado ni cerca, se infiltro en muchas ocasiones para poder estar y no uso eso como escusa, fue al frente, gambeteo y por ejemplo le tiro un bochón a Caniggia para dejar afuera a los vecinos en el 90. Entonces, si todos nos emocionamos con sus imágenes en una cancha, si todos sabemos que sin él tendríamos una sola estrella de la que nos cuesta sentirnos orgullosos, sin él tendríamos 2 finales del mundo menos, todos sabemos que sin él prácticamente no hubiéramos sido nada y que con él en la historia el resto de los jugadores juegan por el segundo puesto ¿Por qué negarle la oportunidad de ser el técnico argentino en el mundial?

lunes, 12 de octubre de 2009

Historias

De cerca se sienten lejos, de lejos se sienten cerca, se encuentran en noches oscuras, se extravían en días radiantes, se hayan en la multitud, se pierden en la soledad, que no es otra cosa que la propia soledad de cada uno disfrazada de la compañía superficial de la otra persona. Se quieren cerca, se necesitan lejos, muerden la manzana solo una vez que esta les fue prohibida, quieren lo que no tienen, tienen lo que merecen.
Son ellos una marca en el tiempo, un grito en el silencio, son algo que será lo que deba ser o no será nada, son la esperanza de los que quieren, el temor de los que dudan, son el aire que respiran, son lo que necesitan para ser felices, son lo que les hace falta para sufrir, son un conjunto de incertidumbre, son un puñado de certezas. Son ellos dos personas que siempre saben lo que quieren, son ellos, gente que nunca quiere siempre lo mismo.
De cerca son extraños conocidos sin pasión, de lejos, son dos conocidos extraños que sienten un arrebato de delirio pasional por aquella persona a quién no pueden tocar, llenos de frenesí hacia aquel ser a quién se prohibieron ver.
Historias comunes de nadie, gente que existe y que siente, personas que quieren querer, vidas que por ser únicas no dejan de ser plurales. Amores que intentan ser, felicidad que puja por aflorar, infelicidad latente que acecha inmutable el momento oportuno de atacar un corazón débil. Son ellos quienes deberán concluir su historia, es la historia la que decidirá si va a tener el mismo final para los dos o le deparara un destino a cada vida…

martes, 22 de septiembre de 2009

Cuanto mas alto trepa el monito...

Y de repente ya no hay nadie… miras a tu alrededor y te encontras con que todo aquello que supiste tener no lo supiste retener, se perdió, se fue, escapo de vos. Giras lentamente tu cabeza hacia los costados, paseas tu mirada, buscas sin descanso, gritas, pero ya nadie va a oír tu llamado.
Te quedaste sola con tu soledad, no cuidaste a quienes te cuidaron, te quisiste más a vos que a quienes te quisieron y lenta, pero profundamente los fuiste lastimando, los empañaste de tu egoísmo, los traicionaste con tu individualismo extremo.
Abusaste de la buena fe de las personas, intentaste trepar más alto que todos sin importar que para ello fuera necesario pasar por arriba de quienes te habían levantado cuando estabas en el suelo.
Tu ambición te llevo a ir ciega hacia adelante, confiando en tapar verdades con mentiras, traiciones con sonrisas, llorando y engañando, fingiendo inocencia. Desoíste consejos, desaprovechaste oportunidades y hoy la vida te pasa factura.
Y de repente ya no hay nadie… las lágrimas brotan de tus parpados, inundan tu rostro y no hay una mano que te tienda un pañuelo, no hay un hombro donde apoyarse, no hay un suspiro, una palabra de aliento, te quedaste sola con tu orgullo y codicia, esperando vanamente que alguien se digne a acordarse de vos, llorando sin disimulo para que alguien se acerque a preguntar que te pasa.
Te ahoga tu llanto, te duelen tus recuerdos, te remuerden tus acciones y solo atinas a mendigar cariño, un cariño que te va a ser para siempre esquivo, porque nunca vas a aprender a cuidarlo…

jueves, 17 de septiembre de 2009

Beso

Se miraron, lenta, profundamente, se miraron y se vieron cada uno en el otro, hacia mucho se querían en silencio y ninguno de los dos se animaba a dar el primer paso. No se animaban a decirse nada, pero en ese momento en que se miraron se comprendieron sin hablarse, se amaron con el destello de sus ojos. El cuadro era perfecto, el rio con las islas de fondo, la calma del atardecer de primavera y el cariño de una amistad de años que se había convertido lenta, pero irremediablemente en un profundo amor.
Se miraron sin hablarse, no pestañaron, suave, muy suave acercaron sus caras, suave, muy suave sus bocas se aproximaron, imantadas una con la otra, la respiración de ambos se unió en un solo suspiro. Suave, muy suave sus labios se encontraron, se acariciaron, se conocieron, se recorrieron, cada uno exploro dentro del otro cada resquicio de la boca antes tan ajena y hoy tan propia, siempre suave y con los ojos bien cerrados, imaginando tal vez, que era un sueño del que no querían despertar, soñando quizá la loca idea de quedarse a vivir cada uno y para siempre en los labios del otro…

martes, 15 de septiembre de 2009

Un día II

Un día me cansé, me cansé yo, te cansaste vos, nos cansamos todos. Estábamos hartos, la situación no se soportaba, éramos una población encerrada, perseguida, temerosa, el gobierno no dejaba pensar, mucho menos hablar y a nadie se le ocurría intentar una crítica en voz alta. No se podía ser opositor sin ser perseguido, no se podía ser perseguido sin ser atrapado y nadie lograba ser atrapado y no sufrir hasta las ganas de morir, claro esta que la mayoría no sobrevivió al calvario que esta gente “derecha y humana” le hizo sufrir.
Por todo esto y más, fue que un día la gente se cansó y salió con la pretenciosa idea de recuperar la facultad de pensar, lo hizo tímidamente, los años de encierro y terror habían echo de las personas sombras de lo que habían sido. Se vislumbraba el final de un periodo escuro y se teñía de esperanza lo que un día fue dolor.
Pero nuestro pueblo nació para padecer toda su vida tanto de su propia negligencia como de la de quienes nos gobiernan. Nuestro pueblo volvió a ser engañado a causa de su propia credulidad, exitismo y egoísmo. Escuchamos todos atentos, aquel discurso retorico que anunciaba la anhelada recuperación de las Islas Malvinas…
Nos quedamos afónicos de vivar la feliz noticia, ni un instante nos detuvimos a pensar que estábamos mandando niños a luchar con gigantes, nunca nos dimos cuenta que volvíamos a ser usados, manoseados, que volvíamos a ser cómplices de una clase dirigente que no perseguía mas que el solo interés de salir del agua aunque para eso tuviera que hundir el país y pararse sobre él.
Un día quisimos cambiar la historia, pensamos que todo estaba podrido ¡Pensamos! Un día elegimos ser actores y no solo espectadores, pero como siempre pasa en estos casos, volvimos a ser la mascota que mueve la cola y se relame ante la promesa de unas migas del amo. Dejamos morir a cientos de chicos, a los que hoy habría que sacarlos de la play, o el facebook o el fotolog, sí, así pequeños eran y así pequeños quedaron, porque un pueblo inmaduro, una patria indiferente y un gobierno nefasto no los dejaron seguir creciendo y terminar de vivir…

domingo, 13 de septiembre de 2009

Contradicciones

La tirante y eterna disputa, la duda roedora, esa que carcome los mas recónditos lugares del cerebro, esa que atrapa las partes mas sanas de un corazón fuerte. Las opciones son dos, siempre son dos, de nada sirve la eterna cantidad de decimales que existen entre uno y otro número, son todos grises, todos matices y difícilmente decisiones tibias y temporales conlleven soluciones definitivas. Mi mente pasea de uno a otro lado, juega al ping pong entre dos mociones de la que no puedo elegir mes que una, la pregunta es la de siempre, la que todo ser de razón se hizo alguna vez, ¿poner la otra mejilla o tirar todo por la borda?
Una traición trae un dolor inmenso y profundo, no solo por el hecho en sí, sino también por lo que tiene aparejado, la posibilidad de la pérdida de la persona que nos ha traicionado, perdonar calma, pero a la vez asusta, difícilmente haya algo peor que sentir que volvés a chocar con la misma piedra, que entregas tu confianza nuevamente a quién no la merece y te falla irremediablemente, tantas veces como chances le des.
En eso me encuentro, en eso estoy, en una cárcel con dos rejas y definitivamente tengo que cortar una para siempre si me quiero escapar. Perdonar para no perder a alguien que quiero o no perdonar para que ya nunca vuelva a fallarme.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Fragmentos

Desperté… La noche cayó sobre mi con la fuerza de una turba iracunda de fieras salvajes, el silencio del infinito tomo mi alma, todo mi ser se vio inundado por la inmensidad y me sentí pequeño, muy pequeño, chiquito, poca cosa, me sentí nadie, mire a mi alrededor, todo era oscuridad, mis ojos iban lentamente acostumbrándose a la penumbra y comenzaba a distinguir los bultos que hace algunas horas eran muebles.
Desperté… La última imagen de vos comenzaba a apagarse con el final de mi sueño, el recuerdo de tu sonrisa me abrazaba en la noche inmensa y fría. Nada distinguían mis oídos mas que el sonido del silencio, ese que solo oye quien esta solo en medio de una profunda soledad.
Desperté… Me sentí alterado, me senté nervioso, mis nervios los producía la calma del silencio, me movía intentando contrarrestar la quietud y el estatismo de todo lo que existía a mi alrededor, que no lo veía pero sabia que estaba. Pensé en la vida de los que tienen obligaciones nocturnas, me costó imaginarme que existía algo o alguien viviendo allá afuera, en medio de la madrugada fría, tranquila y callada, esa noche gigante signada por una porción de mundo oscura y extrañamente desaparecida para el sol por un fragmento de tiempo diario.
Desperté… Creí seguir dormido, deseé seguir soñando, divagué en reflexiones inútiles, me entretuve filosofando con mi mente, despacio comencé a cerrar los ojos, volví a traerte a mis pensamientos, entraste en mi mente, llegaste a mi inconciente y lentamente te convertiste una vez más en mi único sueño…